Exactamente a las 17.38 la Fragata Libertad cruzó entre las escolleras Sur y Norte, y la emoción embargó a miles y miles de argentinos que se habían dado cita en las adyacencias a la Base Naval e inclusive acompañaron ( en el Desfile Nautico) en su retorno a la Argentina y en su ingreso al Puerto marplatense.
El espectaculo que se veía desde el mar, era realmente indescriptible. Miles y miles de personas se podian observar sobre el verde césped del Parque San Martín, en la zona de Varese y en la rotonda de Playa Grande, mas los bañistas que estaban sobre la arena de la costa.
Fue precisamente en el mirador ubicado entre el campo de golf y el Bulevar Peralta Ramos, donde se ubicaron desde temprano quienes no querían perderse el recorrido de la nave hasta su amarre, y los vendedores de largavistas las vendían a dos pesos la unidad a los ansiosos espectadores que buscaban ver más de cerca al navío.
Fuera del predio del puerto, el ritmo lo ponían los bombos y redoblantes de las agrupaciones militantes, que aunque identificadas con diversas banderas hacían coincidir sus percusiones.
En el puerto, al que lentamente ingresaban columnas también con sus banderas y pancartas, la espera era acompañada por música del rock nacional a través de un poderoso equipo de sonido junto al palco.
En ese lugar, el espectáculo comenzó minutos después de las 17, con la actuación de la Guardia Nacional del Mar, un grupo coreográfico femenino que promociona y representa a la ciudad de Mar del Plata en diversos eventos.
El inicio del show hizo bajar el sonido de los bombos más cercanos al palco y al espacio destinado a autoridades y familiares de los marinos que regresan.
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