Estadísticas a las que tuvo acceso Democracia reflejan que mayo y junio fueron los meses más traumáticos en materia de inseguridad vial, con la mayor cantidad de accidentes. Ya hubo seis víctimas fatales.
No debe existir comentario o reflexión que ya no se haya hecho sobre el tránsito juninense. Desorden, caos, imprudencia, impericia, negligencia, libertinaje y hasta impunidad son palabras que tampoco han faltado en las innumerables conversaciones y debates que se han tejido en torno a la problemática vial, una suerte de virus maligno que se enquistó en lo más profundo de la idiosincrasia ciudadana y al que nadie ha sabido o podido aplicarle, hasta ahora, una enseñanza o un antídoto certero.
Lo peor, a todo esto, es la reafirmación diaria de ese delicado cuadro. Hoy, la cantidad de choques supera los seis por jornada, de los cuales en el noventa por ciento de los casos se registran heridos y donde muy a menudo hay que contar víctimas fatales.
Estadísticas actualizadas, suministradas ayer a Democracia por la empresa de emergencias médicas Intermed, reflejan que en el primer semestre de 2014 tuvo que intervenir en más de 900 choques de tránsito. Y en el desglose mes por mes, mayo y junio fueron los meses con más colisiones, un dato que demuestra que lejos de evolucionar, la situación se complejiza más y más con el paso del tiempo.
Los números indican que en enero hubo 129 siniestros, 111 en febrero, 125 en marzo, 132 en abril, 151 en mayo y 147 en junio. A ellos hay que sumarles los llamados que ingresan a la línea 107 -y que también demandan asistencia en la vía pública- pero no quedan asentados en el sistema informático de la firma que cubre el 95 por ciento de los
incidentes callejeros.
Hugo Greco, director de Intermed, explicó que si se contabilizan los pedidos de auxilio realizados a la institución, la suma da 795, pero si se añaden los formulados a la 107, “tenemos más de 900”.
Con esta proporción se podrían superar los guarismos de 2013, cuando se contabilizaron 1.800 choques.
Sin embargo, la frialdad que parecen exhibir esos guarismos cobra otra temperatura cuando se toma conciencia de que por cada dígito hubo una persona que sufrió consecuencias graves, pagando con severas lesiones e incluso hasta con su vida, como lo certifican los seis muertos que se contabilizan desde el 1º de enero a esta parte.
La última de esas fatalidades data de apenas 48 horas y tuvo como protagonista a una mujer de 66 años, María Cristina Dortona, quien chocó en su moto contra un automóvil y falleció el jueves en el Hospital Interzonal “Abraham Piñeyro”, después de seis días de agonía.
Pocos controles
El desgobierno que reina en las calles de la ciudad se complementa con la escasez de controles oficiales para revertir el drama vial, que en dieciocho meses se llevó 29 vidas (23 el año pasado y seis en la primera mitad del actual).
A los inspectores municipales se los ve poco y de los sistemas digitales que prometió implementar el Municipio a partir de este mes, como las fotomultas, todavía no hay novedades.
Hace dos semanas, el jefe de la Agencia Municipal de Seguridad Vial, Daniel Kelly, reconoció que las posibilidades de combatir los vicios de la mala circulación vehicular se contrajeron un cincuenta por ciento porque el personal abocado a esa misión se redujo a la mitad.
El funcionario admitió que los operarios con los que cuenta el área “no son suficientes para ejercer una buena tarea”, aunque resaltó el esfuerzo de los empleados para realizar un cúmulo de acciones bien diversas, tendientes a mejorar la seguridad vial en las calles juninenses, desde el control y los operativos a la concientización y el trabajo a la salida de las escuelas.
“Se han ido muchísimos inspectores”, lamentó Kelly. “Hoy no llego a veinte agentes”, completó.
Es que la AMSV, según repasó el funcionario comunal, se encarga de los controles callejeros, guardias en el centro y en la zona de bancos, el ordenamiento del tránsito a la salida de los colegios y jardines, el control del tránsito pesado, las fotomultas, los cursos de educación vial para los cuales se asigna diariamente a un empleado.
“Antes tenía alrededor de 40 inspectores. Hacíamos entre ocho y diez operativos diarios, y hoy sólo podemos hacer dos o tres”, afirmó. “Tengo tanta gente asignada a distintas tareas, que después no tengo suficientes agentes para hacer los operativos”, dijo.
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