Por su importancia y trascendencia, la iniciativa que sobre Regionalización hace pocos días envió el Poder Ejecutivo a la Legislatura, debe ser objeto de un serio análisis y un profundo debate que involucre a toda la sociedad bonaerense, a través de sus instituciones y distintos estadios de representación, acerca de los alcances y contenidos que debería contemplar la misma.
De otra forma, la ley se transformará en una mera descentralización administrativa en cabeza no de los poderes locales, sino de los propios delegados del poder central.
En ese sentido, la denominada ley marco para la Regionalización de la provincia de Buenos Aires, contiene una ambiciosa y generalizada formulación de buenos propósitos, pero una deficiente o nula descripción de los mecanismos que harán posibles esos objetivos. Por eso no dudo en calificarla de contradictoria.
En su mensaje de elevación, el Gobernador enumera que los principales propósitos son lograr un desarrollo económico y social; disminuir desequilibrios en materia de desarrollo provincial; descomprimir los núcleos superpoblados y potenciar el crecimiento de localidades del interior bonaerense. Sin embargo, el articulado de la ley se reduce a una reforma administrativa de la burocracia de la provincia, que se limita a delegar en el Poder Ejecutivo la posibilidad de agrupar de otra manera organismos existentes.
La Regionalización que nos propone Scioli es en definitiva un estamento administrativo intermedio o filtro entre las autoridades de la provincia y los municipios, con parámetros elaborados en las oficinas del poder central y ejecutado por sus propios delegados.
Estas medidas implicarán un aumento del presupuesto provincial en mayores gastos administrativos por el nombramiento de empleados y nuevos funcionarios políticos, como por ejemplo el jefe de la región que tendrá el rango de ministro nombrado por el gobernador, pero menor eficacia en el manejo de los recursos de todos.
Una mención especial merece la afirmación del proyecto oficial cuando expresa que entre sus objetivos esta “Fortalecer y ampliar la autonomía municipal”. En forma benévola se trata en todo caso de un eufemismo, pues hay una sola manera de dar autonomía a los municipios, hay que reformar la constitución de la provincia.
Autonomía Municipal
Justamente, para poner en marcha una verdadera Regionalización en Buenos Aires, necesariamente se debe modificar nuestra Carta Magna y brindar autonomía a los municipios para que los propios poderes locales, en base a criterios políticos y fundamentos técnicos, y en coordinación con la Provincia, se asocien y den paso a las regiones.
Creo que esta es una oportunidad histórica para saldar esta vieja deuda que tiene la provincia con los municipios. Es el momento de dar cumplimiento a lo establecido en la Constitución Nacional.
Para crecer, para gestionar mejor esta inmensa provincia, para democratizar el poder, necesitamos de la autonomía municipal.
Como ejemplo para destacar, ante la imposibilidad de lograr la autonomía municipal en todos estos años de democracia recuperada, la realidad y la practica de la gestión ha llevado a los municipios bonaerenses a constituir asociaciones de municipios denominados consorcios, con fines productivos y/o de servicios entre otras finalidades. Se trata de un antecedente valioso para una futura regionalización.
Espero que este sea el comienzo del debate y que el mismo no se precipite por intereses electoralistas momentáneos.
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