A los 25 años de carrera como entrenador, a Martín López le llegó la oportunidad de dirigir nada menos que Atenas en la Liga Nacional. “No lo esperaba”, dijo el “Polo”.
A eso lo entendió Martín “Polo” López, a quien la posibilidad de agarrar el mando del equipo más ganador de la historia del básquetbol argentino lo tomó por sorpresa. Pero rápido de reflejos dijo sí, y allá fue en su 25° año de carrera, por lo que sería algo así como un gran regalo en sus “Bodas de Plata”.
En diciembre cumplo 6 años en el club, y conseguirlo en Atenas no es poco. Esto te da mucho y también te quita. Pero sé que soy parte de la mística más grande que tiene el básquetbol argentino”.
“La verdad es que a esto no lo esperaba. No pensé que pudiera pasar a esta altura de la Liga. Sí durante la temporada, porque como en cualquier equipo hubo cortocircuitos, pero se fueron llevando. Pero bueno, uno cuando es entrenador sabe que estas cosas lindas o feas, dependiendo del lado que te toque, pueden pasar”, le dijo el flamante entrenador principal de Atenas a PODIO.
Mientras que al hablar de la brasa caliente que aceptó empuñar en este momento, agregó: “Creo que este no es un proceso nuevo, sino una continuación de lo que se estaba haciendo. Se trata la salida de Ale (Lotterio) como si hubiera estado todo mal, pero no es así. Ahora lo que hacemos entre todos es poner nuestra impronta en cualquier faceta, pero tranquilos”.
-¿Eras consciente de que todos los ojos estaban en vos y no sobre los jugadores?
-Es así. Querían ver qué hacía el pibe nuevo. Pero yo no soy ni pibe ni nuevo, y eso es lo que les dije a los jugadores en el vestuario. De las dos partes tomamos tal compromiso que terminamos trasladándolo en ansiedad por eso que estaba dando vueltas en el ambiente.
-Sos un afortunado por el salto que pegaste para llegar a dirigir Liga Nacional...
-Eso está dentro de la parte linda de todo esto. Yo he venido siempre subiendo por la escalera (dirigió las categorías inferiores y formativas en Maipú y formativas en Atenas). Después me tocó un tiempo ser asistente y ahora entrenador principal. Son muchos los caminos que te pueden llevar hasta la Liga, y yo llegué después de 25 años de carrera.
-¿Cómo te encuentra este momento? Porque fue pasar de formativas al básquetbol grande sin escalas.
-La Liga tiene sus particularidades y hay que conocerlas, al igual que las reglas y variables dentro y fuera de la cancha. Igual, soy un convencido de que no dejar de ser el mismo juego en el que estoy inserto desde hace años.
-¿Qué aceptación tuviste de parte de los jugadores?
-Muy buena. Pero también sé cómo son las reglas. Si bien hay un objetivo común, yo también tengo los míos y los jugadores los suyos. En mi caso es buscar el bien de todos, y en el de ellos también hay metas personales, que en algún punto puede que mis decisiones por ahí las afecte. Seguramente surgirán disconformismo, y ahí cada uno manifestará lo que crea conveniente. Si eso es cara a cara o en algún vestuario no hay problema, yo escucho a todo el mundo.
-¿Cuáles son los objetivos colectivos que se han planteado?
-En este miniproceso lo principal es ganar las dos fechas que restan para conseguir la localía para los playoffs. Ahora tenemos por delante dos compromisos (Lanús y Gimnasia) que asumiremos como una especie de revancha deportiva, ya que frente a ellos tuvimos un cierre de año (2012) para el olvido. A partir de ahí, podremos hablar de cosas nuevas.
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