Hay preocupación en Bromatología municipal. El fenómeno se debería al incremento de los precios. Se vende en pequeños trozos o molida.
"La gente que tiene animales los carnean y luego los venden a sus amigos, al vecino", explicó el titular del área, Hugo Piola.
El bromatólogo explicó que el peligro de consumir esos productos radica en la falta de información que hay acerca de su procedencia. "No podemos saber si esa carne es realmente del vendedor o si es robada, en qué condiciones la tuvo y si la vaca era sana. A veces sucede que el animal se enferma o se quiebra y antes de mandarlo al veterinario lo matan y lo venden", relató preocupado Piola.
Sin contar que tampoco se puede saber en qué condiciones de higiene mataron al animal.
Según Piola uno de los impedimentos que enfrenta la Dirección son los permisos de Autoconsumo que autorizan a los propietarios de animales a carnear uno como alimento para su familia. Sin embargo suele suceder que, valiéndose de ese permiso, las personas comercializan."En ese caso si la persona me muestra ese permiso yo no puedo hacer nada. Entonces la única que me queda es actuar en el comercio; pero allí ya llega desarmada o molida", se lamentó el funcionario.
La única manera de prevenir hasta ahora, es realizar una buena cocción de los alimentos. Y denunciar las irregularidades; pero las denuncias también dependerá de la voluntad del vecino.
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