"Muchos de los empleos destruidos por la crisis aún no pudieron ser recuperados", explicó una economista de la UNCo.
Como cabal muestra de la dificultad para recuperar los puestos de trabajo perdidos, desde junio del año pasado la desocupación se mantuvo estable en Neuquén, mientras que en otros distritos la tendencia fue a la baja. De hecho, a nivel nacional la desocupación cayó 0,6 puntos porcentuales.
"La recuperación a nivel regional es más lenta. En el país, que China vuelva a comprar soja reactiva el circuito productivo, pero esto no afecta a Neuquén", explicó Graciela Landriscni, economista de la Universidad del Comahue.
Para la especialista, el desempleo se mantiene en la región, entre otros factores, porque la volatilidad del precio del petróleo y la lenta recuperación del barril impiden que el sector despegue.
"La demora laboral es inelástica con respecto al crecimiento. Existe una demora empresaria para tomar personal y se prefiere aprovechar los recursos que se tienen", detalla Landriscini.
Buenos pronósticos
A su vez, la economista afirma que los datos reales del impacto de la reactivación en el mercado laboral se conocerán en el primer trimestre de 2010.
"En esta medición no está computado el momento de la expansión del turismo que es en enero. Tampoco está el aguinaldo, que impactó en la actividad comercial y puede haber movilizado al sector", explicó.
De todas formas, los números fríos muestran que muchos de los empleos destruidos por la crisis aún no pudieron ser recuperados, cosa que sí ocurrió en otros distritos petroleros.
En el conglomerado urbano Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, la desocupación se redujo en un 72%, pasando de 3,7% tras la caída del Lehman Brothers a 2,7 en el último trimestre de 2009.
Lo mismo, aunque con menor fuerza, ocurrió en Río Gallegos, donde el desempleo cayó un 10% en el mismo período.
Subocupación
Dentro de su medición del empleo, el INDEC incluye la categoría subocupación, que responde a los ocupados que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestos a trabajar más tiempo.
Dentro de este ítem, se encuentran muchos empleados con mayor grado de precariedad laboral, ya que se integran, por ejemplo, las changas o los trabajos inestables medidos durante la semana de referencia en la que se hizo la encuesta.
En este caso, Neuquén también muestra una señal de alerta ya que la subocupación creció más de un 300%, al pasar de 1,6% en el último trimestre de 2008 a 5% en el mismo período del año pasado.
Si bien esto no indica que necesariamente se haya precarizado el trabajo, si es una señal de que muchos neuquinos vieron recortadas sus jornadas de trabajo o bien pasaron de tener un empleo regular de ocho horas diarias –como podría ser el de un administrativo o un bancario-, a uno de menor impacto.
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