Así lo informó Mario Campos, tío de la víctima, y desmintió las primeras versiones aportadas por la Policía, que apuntaban a un presunto ajuste de cuentas. “El nene quedó paralítico, y si sigue todo así, esto queda impune”, se quejó en diálogo con Info Región.
El lunes de la semana, Remedios de Escalada no podía salir de la conmoción por un episodio dramático: Un nene de 11 años había sido baleado en un episodio confuso y estaba internado en el Hospital de Pediatría Profesor Dr. Juan Pedro Garrahan.
Según contó Mario Campos, tío de la víctima, el chico se encontraba acompañando a su madre en una reunión de amigas en la casa de una de ellas. Cerca de las 21, el niño vio a “un compañerito de colegio que vive justo a la vuelta” y le pidió a su madre salir a jugar con él. “Cuando iba saliendo de la casa de José Hernández dobló un Polo Gris haciendo disparos”, recordó Mario, quien no pudo precisar hacia dónde iban dirigidos en particular.
En diálogo con Info Región, el hombre estimó que habrían sido dirigidos hacia alguna casa del barrio por “alguna clase de inconveniente” por el que estaban tomando represalia. Luego, de acuerdo con el relato del tío, el auto aceleró y se perdió.
“La madre alcanzó a ver desde adentro del comedor que el nene cae de espaldas, salió corriendo pensando que se había tropezado y cuando se acercó al lado estaba tirado en el piso con un impacto de bala en la columna”, recordó, desmintiendo que se trate de un ajuste de cuentas, hipótesis que manejaba la Policía al momento del hecho.
Fue el mismo Mario quien lo cargó en una camilla improvisada con una reposera y lo llevó, dentro de un patrullero, al hospital: “Lo único que atiné a decirle al jefe de calle es que me lo cargue en un patrullero porque se estaba muriendo. La ambulancia nunca apareció”.
El nene sigue internado en el hospital Garrahan “en reposo”. “El nene quedó paralítico, y si sigue todo así, esto queda impune”, reclamó Campos. “El chico quedó inválido. Era un nenito de 11 años que recién empezaba a disfrutar lo que es la vida, estaba empezando a jugar al fútbol y a hacer deporte con mi hija y le arruinaron la vida”, lamentó.
“Salís con tu criatura y te pegan un tiro en la esquina, parece que nadie hace nada”, cuestionó el hombre. “Quedó en sillas de ruedas, pero gracias a Dios está vivo”, apuntó. En ese marco, reclamó “un poco más de seguridad en el barrio”. Según explicó, en el último tiempo se han multiplicado los hechos de inseguridad.
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