La nena de cuatro años que estuvo dos horas y media encerrada en el automóvil estacionado al sol en el centro posadeño, se encuentra en buen estado de salud. Durante la mañana los vecinos escucharon los gritos de la pequeña y llamaron a la Policía. Los efectivos rompieron una ventanilla para sacar a la niña, que comenzaba a asfixiarse por el encierro y el calor sofocante. Fue asistida además por médicos de la Red de Traslados de la provincia.
La nena de cuatro años que fue dejada por su padre de apellido Alvarenga, encerrada en su auto durante más de dos horas, se recupera de la situación traumática que atravesó. Así lo confirmaron a Misiones Cuatro fuentes policiales que siguieron el caso desde el rescate de la pequeña que se encontraba en un Ford Focus, patente, LWQ 647 por calle Buenos Aires y Sarmiento.
Según especialistas de Estados Unidos, el cambio de rutina diaria es el factor número 1 de estas negligencias que incluso pueden terminar en tragedia.
Este tipo de accidente se ha convertido en algo “alarmantemente común” debido a las distracciones que supone el ritmo de vida actual, explica Amber Rollins, la directora de Kids and Cars, una organización con sede en Kansas dedicada a la prevención de muertes infantiles.
Desde 1998 en el país del norte se contaron más de 550 casos de muertes por asfixia o golpes de calor de menores de 2 años en un auto cerrado.
Rollins dijo que incluso los padres más preocupados pueden tener momentos de distracción respecto a los hijos, sobre todo cuando son muy pequeños, por el estrés que afrontan y frecuentemente con pocas horas de sueño, lo cual “cambia la forma de funcionamiento del cerebro”, indicó la experta.
La negligencia intencional en estos casos es poco frecuente, explicó Malvina Duncan, coordinadora de Safe Kids Miami-Dade, una organización de prevención asociada al Hospital de Niños de Miami.
“En más de la mitad de estos casos, el niño es simplemente olvidado por un padre o cuidador distraído”, dijo Duncan al aclarar que “no hay un perfil típico” de los padres que se olvidan de sus hijos, algo que sucede a personas de todos los niveles socioeconómicos.
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