Recortes de perforación petrolera: el 10% tiene que tener tratamiento

La tecnología usada en los yacimientos reduce el 90% del volumen de recortes contaminados. El resto va a hornos cementeros. La posibilidad de una planta en Las Heras abrió el debate ambiental.
El reclamo popular volvió a escucharse en Las Heras. Vecinos de barrios ubicados en terrenos de Capdeville, muy cerca de los predios considerados “aptos para industrias nocivas” –según el código de zonificación vigente en ese departamento (ver aparte)– plantearon dudas sobre la planta de tratamiento de residuos de perforación petrolera que una empresa maipucina quiere instalar en el lugar. La posibilidad de la apertura del emprendimiento abrió el debate sobre el destino que tiene actualmente ese material en la provincia.

Según estimaciones privadas, avaladas por la Dirección de Protección Ambiental, en Mendoza se han generado, en lo que va del año, cerca de 480.000 metros cúbicos de recortes de suelo petrolero por los 67 nuevos pozos que se perforaron, tanto en la cuenca Cuyana como en la cuenca Neuquina.

Teniendo en cuenta que el año próximo está proyectada la apertura de 10 pozos más, la provincia produciría una cantidad aproximada de 79.000 metros cúbicos de ese material.

Se calcula que el 90% del volumen es reutilizado en las locaciones para nuevos pozos, caminos y rellenos de canteras, siempre que sean tratados correctamente y sus valores no superen los permitidos.

El problema es el 10% restante que hoy va directo a la cementera Minetti: una porción se deposita en un predio, mientras que el porcentaje más tóxico se incinera en los hornos, tal como confirmaron en la Dirección de Protección Ambiental.

Pero no todos los pozos nuevos producen la misma cantidad de recortes de suelo de perforación.

Según la información proporcionada por YPF, un pozo ubicado en la cuenca Cuyana produce entre 450 y 600 metros cúbicos de cuttings, mientras que una perforación en Malargüe genera entre 350 y 450 metros cúbicos de recortes de subsuelo perforado.

En los últimos años, las grandes empresas incorporaron técnicas de tratamiento de ese tipo de residuos ubicadas ambiental y logísticamente en el yacimiento. Esta técnica es conocida como locación seca.

Se trata de un circuito cerrado en el cual el cutting que sale del pozo es sometido a un proceso de separación entre lo sólido y lo líquido (ver infograma).

El líquido que se obtiene es reciclado y utilizado en el sistema de inyección de la perforación, mientras que los recortes son transportados y secados en un depósito transitorio.

Una vez que se le practican muestras para analizar los niveles químicos de las sustancias que hay en los recortes, se hace un análisis en un laboratorio idóneo y se informa a la Secretaría de Ambiente, que es la que decide si son enviados para disposición final, que actualmente se hace en hornos.

Al ser consultados, en YPF informaron que “todos los equipos de perforación cuentan con sistemas de locación seca”.

Pero además aclararon que “hasta el momento no hizo falta tratar ningún material fuera de ese circuito”.

Los servicios son tercerizados a empresas especializadas, según la información brindada por YPF.

Qué hacemos con los residuos

Tanto los funcionarios que deben controlar como los especialistas en ambiente, apuntan a que la innovación tecnológica desarrollada en la actividad petrolera tiende a reducir el volumen de recortes de perforación contaminados y el riesgo ambiental de los productos de preparación de lodos de perforación.

“La idea es que con el tiempo se genere cada vez menos cutting contaminado por las técnicas avanzadas que se utilizan”, indicó en ese sentido Susana Llamas, directora del Instituto de Medio Ambiente de la facultad de Ingeniería de la UNCuyo.

Mientras, el director de Protección Ambiental, Ricardo Debandi, explicó que “el trabajo de locación seca en el lugar de las perforaciones es una de las técnicas que contribuye a esa disminución”.

Sin embargo, Llamas no es tan optimista: “Si bien las cantidades de cutting contaminado tienden a bajar, ignorar que aún existe no resuelve el problema”.

La responsabilidad de controlar qué destino tienen los residuos de la perforación petrolera recae en el Estado, aunque la cantidad de inspectores que posee la Dirección de Protección Ambiental no parece ser suficiente para supervisar las locaciones de perforación.

Esa dependencia de la Secretaría de Ambiente tiene 14 inspectores: 5 para la zona sureña y 9 para los pozos del centro de la provincia.

Hasta hace unos años, la mayoría de las firmas que exploran y explotan petróleo en suelo mendocino llevaban el remanente de sustancias contaminadas a la planta de tratamiento Ecochem, ubicada en San Luis. Pero el costo que asumían en transporte y el riesgo ambiental de llevar esos residuos tantos kilómetros obligó a las petroleras y a las firmas tercerizadas a buscar una solución local.

Para bajar los costos, hoy el recorte de suelo perforado contaminado recibe tratamiento en Minetti.

Pero la empresa Segar, que en Mendoza presta servicios a las firmas El Trébol y Chañares Herrados, entró en escena. Fue hace tres años, cuando solicitó ante la Secretaría de Ambiente su intención de avanzar en la instalación de una planta de tratamiento y disposición final de los recortes de perforación contaminados.

Tanto Debandi como Pedro Rastrilla, presidente de Segar, aseguran que el trámite de autorización para levantar el emprendimiento en Las Heras “ha seguido todos los pasos formales”, aunque el funcionario se apuró a aclarar que “aún no se ha aprobado nada”.

Pero las sospechas de los vecinos de tres barrios aledaños al predio de seis hectáreas, donde está proyectada la planta, y los cuestionamientos de la ONG Oikos prometen caldear los ánimos en la audiencia pública que se realizará mañana en el gimnasio municipal, ubicado en el barrio Yapeyú, en la cual ya hay más de 90 oradores inscriptos (ver aparte). Por ahora, los residuos seguirán tratándose en cada yacimiento o en la cementera Minetti.

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