En Santiago. Las dosis de vacunación administradas hasta hace unos días superaban el millar a personas que planificaron viajar a alguna ciudad brasileña para vacacionar.
Una vez llegado a la zona de riesgo, hay que evitar todo lo posible el contacto con cualquier tipo de mosquitos, vistiendo mangas y pantalones largos.
Asimismo, se recomienda no permanecer en espacios exteriores durante las horas pico de proliferación de esos insectos: desde el atardecer hasta entrada la noche.
También hay que usar repelente en abundancia y renovar la aplicación cada cuatro horas, especialmente si se estuvo en contacto con agua o si se transpiró en abundancia. También hay que rociar la ropa.
En Santiago del Estero, las dosis de vacunación administradas hasta hace unos días superaba el millar y la mayoría son personas que planificaron viajar a alguna ciudad brasileña para vacacionar.
El director del nosocomio, Dr. Pedro Contardi, aconseja que aquellos que tengan planeado viajar a Brasil, Paraguay o Bolivia y lo hagan en automóvil o en colectivos, se vacunen por lo menos con quince días de anticipación a la partida.
La fiebre amarilla, o vómito negro (también llamada la plaga americana), es una enfermedad viral aguda e infecciosa causada por el virus de la fiebre amarilla, que pertenece a la familia de los Flaviviridae, y del género Flavivirus amaril.
Es una causa importante de enfermedad hemorrágica en muchos países de África y Sudamérica, a pesar de que existe una vacuna efectiva. Además es curable. Lo amarillo de la enfermedad se refiere a los signos de ictericia (coloración amarillenta de la piel y mucosas debida a un aumento de la bilirrubina) que afectan a algunos pacientes.
Transmisión
Existen dos formas de transmisión de la fiebre amarilla: selvática y urbana. La mayoría de los casos registrados en países sudamericanos corresponden a la forma selvática transmitida por mosquitos del género Haemagogus, pero el crecimiento del Aedes Aegyptii hace muy factible que la enfermedad también se transmita a través de ese vector.
Los síntomas típicos de la enfermedad son las cefaleas, dolores musculares, fiebre y escalofríos intensos, postración, infección conjuntival, náuseas y vómitos. La medida de prevención más efectiva y reconocida es la vacunación, la cual brinda protección por diez años y se recomienda vacunarse diez días antes de ingresar a zonas de riesgo.
En cuanto a la protección personal, se aconseja el uso de repelentes y mosquiteros para descansar.
No existe un tratamiento específico contra la fiebre amarilla, aunque el tratamiento es sintomático y gratuito en todos los establecimientos de salud a nivel nacional.
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