El reclamo por la seguridad

El tema de la seguridad es una cuestión instalada en la agenda pública de la ciudad. Mostrando su criterio de trato duro hacia los vecinos, Gutiérrez no los recibe; no trabaja en conjunto, no acepta el disenso. No disfruta facilitando las expresiones libres del pueblo. Por el contrario, busca sofocarlas, que no crezcan.
Lo que debería ser natural para un líder progresista, con discurso disidente, no lo es para Gutiérrez. Prefiere el control social.

Basta repasar cómo vienen funcionando los distintos dirigentes políticos quilmeños, los medios de prensa, o los 24 concejales para constatar la extensión de este asunto.

Lo que pasa con las distintas asambleas de vecinos autoconvocados, ya pasó con las distintas organizaciones vecinales surgidas a la sobra de distintos desafíos locales. En todos los casos, Gutiérrez se aprovechó de ellas todo lo que pudo, y luego buscó desalentarlas, todo lo que pudo.

En lenguaje de Gutiérrez, el asunto de la seguridad tiene mucho que ver con las políticas públicas en materia de Desarrollo Social. No es una cuestión policial, aunque haga falta la policía. Ni tampoco Judicial o carcelaria, aunque sean imprescindibles los jueces y las cárceles. El asunto tiene que tener un abordaje desde el Desarrollo Humano.

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