Las señales no siguen la secuencia lógica de funcionamiento y obligan a detenerse dos veces seguidas.
Si bien las tres nuevas señales que fueron activadas en junio sobre la ex Sucre -en las intersecciones con las calles Belgrano, Ayacucho y 9 de Julio- están reguladas para dar luz de paso una tras otra cada 45 segundos aproximadamente, la falta de coordinación es con el antiguo dispositivo que funciona en el cruce con Pringles.
Cuando ese último semáforo está en rojo los coches que circulan en sentido norte-sur deben detenerse por más de un minuto y al llegar a la esquina de Belgrano tienen que aguardar otro minuto y diez segundos antes de continuar con su marcha, ya que el orden lógico de activación de los artefactos está invertido.
"Es un desastre. Tengo que frenar dos veces porque cuando el semáforo (de Pringles) se pone en verde, el otro (el de Belgrano) ya está en rojo. No hay manera de engancharlo, por más que acelere a más de cien (kilómetros por hora)", sostuvo Jorge, un taxista que a diario recorre la ciudad, incluida la avenida Presidente Perón. El testimonio del chofer fue similar al que dieron otros conductores al ser consultados por El Diario de la República.
Comentá la nota