Reclaman más presencia de taxis y colectivos en la noche rosarina

Volver de un boliche o de un bar a las cinco de la mañana se volvió una odisea. No hay taxis ni colectivos disponibles que se detengan para llevar a los chicos a sus casas. Si bien la situación no es nueva, la inseguridad empeoró las cosas y muchos se convierten en víctimas de robos y arrebatos mientras caminan eternas cuadras en espera de algún medio de transporte. Ahora un grupo de jóvenes de entre 22 y 25 años impulsa una movida que tiene por objetivo reclamar en el Concejo Municipal alguna solución. "Los servicios públicos son para todos", remarcan
Cada viernes y sábado miles de jóvenes salen a bailar, pero saben que la vuelta será complicada. Los colectivos no paran o cambian de recorrido y los taxis evitan las zonas de boliches. Los tacheros no quieren lidiar con chicos alcoholizados y tienen miedo de ser víctimas de robos.

A las chicas les resulta más fácil conseguir un taxi. En cambio, para los varones se vuelve una odisea. "Te paran según la cara que tengas y si sos morochito siguen de largo", aseguró Mariano Rodríguez, uno de los integrantes del grupo de jóvenes que pedirá a los ediles que los servicios públicos "funcionen a toda hora".

La noche rosarina. "Los boliches cierran a las cinco y a partir de esa hora y hasta las siete y media, no hay colectivos ni taxis en la calle", denunció Mariano. "Mi papá es taxista, y yo entiendo que tenga miedo por la inseguridad, pero los tacheros no pueden meternos a todos en la misma bolsa", apuntó el joven, que vive en Empalme Graneros y más de una vez se volvió caminando hasta su casa desde Santa Fe y Cafferata.

Además, la inseguridad es un fenómeno continuo. Mariano contó que, "sin ir más lejos, el sábado pasado a la salida de Madame (Brown y Francia), chicos en moto se cansaron de robar a las chicas a las 6 de la mañana". Los hombre también son víctimas. "Yo salgo con mis amigos. Somos 10 y a ninguno se le ocurre caminar solo, porque te chorean todo", aseguró Mariano.

El grupo planteará en el Concejo alternativas, entre las que se barajan que los boliches extiendan su horario, de manera que los parroquianos salgan cuando los colectivos tienen mayores frecuencias, o que los ómnibus circulen con policías a bordo.

Ni taxi ni remís. La noche rosarina empieza a la 23, con la previa y termina a las 5, cuando los boliches cierran sus puertas. Luciana Penini, una estudiante de derecho de 25 años, contó que piensa dos veces antes de salir. ¿El motivo? Vive en Arroyito y regresar del centro se torna complicado. "En determinado horario, olvidáte de conseguir un taxi o un colectivo, porque te la pasás entre una hora y una hora y media esperando; y si hay varones peor, porque nunca les paran", comentó.

Gisel Descalzo, de 24 años y profesora de educación física, padece la misma realidad. Las chicas tienen miedo de caminar a esas horas por la calle y no tienen alternativa. Comentó que cuando consigue un taxi y le indica el lugar de su casa (Empalme Graneros), el chofer detiene el auto y la deja en medio de la calle. En lo que va del año, Gisel se quedó más veces a dormir en la casa de una amiga que vive en el centro, que intentar tomar un medio de transporte público.

"Los colectivos cambian el recorrido. Cuando lo espero en Cafferata y Santa Fe, no pasa o dobla antes; tal vez porque ve algunas caras...", dedujo Gisel. Ella puede afirmar que los choferes deciden no pasar por esas zonas. "Más de una vez, cuando tomaba el colectivo en el centro, el chofer anunció que cambiaba de recorrido".

Los jóvenes reconocen que los choferes tanto, de taxis como de colectivos están sometidos a la inseguridad, pero consideran que "hay que buscar soluciones, tanto para ellos como para nosotros".

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