Recién en octubre se sabrá si hay voluntarios para la castración química en Mendoza

El decreto que estableció el gobierno de Celso Jaque, que implicaba una opción voluntaria de castración química para violadores, todavía no ha sido aplicado farmacológicamente en ningún condenado. Sin embargo, Sebastián Sarmiento, el director de Servicio Penitenciaro, asegura que sí se ha llevado a cabo un plan integral y que la tasa de reindicencia es de 0%.
Una de las medidas de la gestión del ex gobernador Celso Jaque que quedó en el recuerdo de la opinión pública y sentó un precedente nacional fue, en el 2010, la decisión de implementar a través de un decreto un sistema de castración química voluntaria para violadores en las cárceles de Mendoza.

La cuestión emerge en la agenda una vez más a raíz del polémico proyecto del diputado nacional salteño Alfredo Olmedo, quién propone una ley que permita la castración química en pedófilos y física en violadores.

Hoy en día, el sistema sigue en práctica en la provincia, sin embargo todavía ningún preso condenado por abuso sexual ha tomado la decisión de la castración química. “Esta medida se implementó en el 2010, llevamos casi 2 años con el proyecto y somos la única provincia del país”, afirmó Sebastián Sarmiento, director del Servicio Penitenciario de Mendoza.

“Tenemos 150 internos en el programa y 5 que ya están en libertad y la tasa de reincidencia es de 0%. El programa de prevención funciona bajo 3 modalidades fundamentales: intervenciones breves para condenados que ya están por salir (sin la opción de castración química), intervenciones a largo plazo para penas muy severas, que remiten a encuentros mensuales en talleres específicos y la última, una modalidad específica para internos que están por cumplir 2 años de condena”, continuó Sarmiento.

El director del Servicio Penitenciario comentó que esta última modalidad es la que permite la opción de castración química, pero como el programa dura dos años y se implementó en octubre del 2010, todavía ningún condenado ha pasado por el proceso farmacológico.

“Por otro lado, existen internos en libertad condicional que siguen el tratamiento psicológico en el hospital psiquiátrico El Sauce. Es la opción externa del programa. Ellos si tienen la posibilidad de castración química voluntaria, pero nosotros todavía no”, confirmó Sarmiento.

Olmedo y el proyecto de ley de castración física

Sarmiento se mostró completamente en contra del proyecto del diputado salteño, alegando que es “una ridiculez, prohibido por muchos pactos internacionales, es un claro retroceso”.

“El tratamiento para un condenado por abuso sexual es integral. Con la castración física, un reincidente se puede tomar un Viagra y seguir violando. Lo importante es el tratamiento psicológico, el acompañamiento constante”, finalizó el director.

Comentá la nota