La palabra 'recalculando', que se ha difundido mucho a partir del uso de los GPS en los vehículos, bien podríamos utilizarla por éstos días, pensando en las consecuencias que podría causar la ola de calor en los cultivos de cosecha gruesa.
Y por qué decimos esto, porque el cultivo de maíz, que venía desarrollándose en inmejorables condiciones hasta hace una semana atrás, por éstos días se encuentra en pleno período de floración, los sembrados temprano, o en inicios de dicha etapa y estas altísimas temperaturas lo complican. El Ing. Agr. Antonio Martín, del INTA Chivilcoy, remarcó que 'en este período, comúnmente conocido como crítico, el maíz requiere, para alcanzar altos rendimientos, de una adecuada provisión de humedad y temperaturas nocturnas frescas, que permitan al maíz regular su crecimiento. La respiración de las plantas es función de las temperaturas. A mayor temperatura, mayor respiración, y por lo tanto, mayor consumo de reservas elaboradas durante el día'. 'Lo ideal serían temperaturas promedio diarias, durante este período, de alrededor de 26º, mínimas de entre 16 y 18, y máximas entre 30 y 32. Desde hace una semana estamos con mínimas de alrededor de 20 a 22 y máximas que superan los 34º. Las temperaturas máximas son superiores a los 35º y pueden alterar el aparato fotosintético del maíz, provocando quemaduras en las hojas y afectando particularmente el porcentaje de fecundación'. El referente de la agencia local del INTA, agregó que durante el 'período crítico' las altas temperaturas, sobre todo cuando coinciden con falta de agua (la situación actual), modifican el patrón de producción de polen del cultivo. 'La mayor producción de polen se concentra en los primeros días de la floración, disminuyendo luego la probabilidad de que todos los estigmas (barbas del choclo) sean fecundados. También es de esperar un desecamiento prematuro de los estigmas por el mismo motivo. Esto trae aparejado luego fallas en la formación de granos, espigas con menor número de hileras, puntas de espigas sin granos, entre otros problemas, afectando el rendimiento potencial del cultivo'. Humedad en el suelo En éstos días estamos atravesando una ola de calor que promete ser récord en cuanto a persistencia, y a registros de temperaturas máximas, y mínimas más elevadas. 'El cultivo de maíz requiere de 500 a 550 milímetros durante su ciclo para obtener altos rendimientos. 'La falta de agua disminuye los rendimientos en mayor proporción durante el período comprendido entre los 15 días previos a la floración y los 15 días posteriores a la polinización (período crítico que mencionamos anteriormente), provocando pérdidas superiores al 50 por ciento de rendimiento'. 'Durante este período el maíz requiere del aporte de 200 milímetros de agua para expresar todo su potencial. Un estudio sobre probabilidades de lluvia realizado en Pergamino demuestra que durante los períodos críticos hay posibilidades de recibir las cantidades óptimas de agua sólo en tres años de cada diez. En los siete años restantes el factor sequía, sumado a las altas temperaturas, actuará afectando en mayor o menor medida la producción. Obviamente que hay prácticas de manejo que pueden atenuar estos efectos, como son la correcta elección del híbrido, el momento de siembra, el manejo del suelo (período de barbecho, control de malezas, siembra directa), fertilización adecuada, y la posibilidad de aplicar riego complementario'. Por éstas razones, el título de la nota, 'Recalculando...', que tiene que ver con los efectos negativos o no que puede dejar éste fenómeno atípico (¿?) de altas temperaturas, sobre todo en el cultivo de maíz, que es más sensible que la soja en éste sentido. Esto pone en evidencia, una vez más, que todos los cálculos prematuros en cuanto a volúmenes de cosecha, rendimientos posibles, ingresos récord de divisas, etc., etc., son nada más que eso, estimaciones que luego, con el correr de la campaña y la incidencia del clima, se harán o no realidad.
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