Hay vecinos que los reclaman pero los especialistas no los recomiendan
En varios sectores de Villa Elisa donde se pavimentó recientemente, los vecinos solicitan que se coloquen reductores de velocidad para no perder la calma con la que vivían mientras las calles eran de tierra. “Desde que terminaron de poner la capa asfáltica, la calle se transformó en una pista de carrera, en cualquier momento pasa un accidente”, señaló Martín Gómez, vecino de 134 entre 422 bis y 423. Como otras calles de la zona, la 134 se pavimentó gracias a una partida del Presupuesto Participativo. Puntualmente la mejora alcanzó el tramo que va desde 421 hasta 426 y, según explicó la gente, es una vía de salida hacia la avenida Arana, por lo tanto es una arteria muy transitada. “La mejora era necesaria, pero sería más completa si cada tanto colocaran un lomo de burro, ya sea mediante las estructuras que vienen de plástico o con las sogas que se atornillan al pavimento”, dijo una vecina que aseguró que desde que se pavimentó la calle 134 ya no deja que su hijo de 9 años salga a andar en bicicleta. Un panorama similar preocupa a los vecinos de 426 y 132, “hicieron el asfalto en la calle 426 y se nos acabó la calma, los autos no toman conciencia de que esta es una zona tranquila de Villa Elisa y que si quieren correr, tienen que ir a un autódromo”, apuntó una vecina que ya solicitó que la Municipalidad coloque reductores de velocidad. LA POLEMICA Tanto las autoridades comunales como las de la dirección de Vialidad consignaron que está prohibido la colocación de los denominados “lomos de burro” en las calles, más cuando esa tarea es encarada por los mismos vecinos. Además se consignó que en algunos casos se estudia la conveniencia de colocar reductores de velocidad, tal como se previó con las obras de ensanche de la avenida 511 a la altura de Hernández. En ese sentido, desde la dirección de Vialidad se hizo referencia al artículo 5 de la Ley Provincial 13927 que se refiere a los “obstáculos”. “Queda prohibida la instalación de elementos agresivos en la calzada que por sus características atenten contra la seguridad del usuario de la vía. Sólo se podrán instalar aquellos que por su diseño no agredan ni provoquen incomodidad al mismo, circulando a la máxima velocidad permitida en la vía donde dicho elemento se instale”. Sin embargo, los vecinos remarcaron que en los hechos son muchas las calles de la Región donde se instalaron los reductores de velocidad y que gracias a esas estructuras, se logró que bajaran los accidentes en puntos de alto tránsito como el Camino Belgrano o el Camino Centenario. “Queremos que las cosas se hagan bien, para no perder el clima de pueblo que teníamos, pero tampoco queremos que nadie termine herido por la instalación de un lomo de burro”, dijo una vecina de 426 y 132.
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