El radicalismo santafesino resolvió poner cuatro mojones para marcar el territorio a sus socios socialistas. Si en 2011 el Frente Progresista renueva el alquiler de la Casa Gris por otros cuatro años, la UCR quiere habitar la sala principal.
Esa división, que hasta se demarca geográficamente, obedece a instaurar un equilibrio de poder dentro del partido más que a una necesaria referencia a posibles candidatos, ya que no aparecen definidos claramente nombres que sobresalgan sobre el resto.
El llamado Grupo Sur tiene como referencia al intendente de Firmat, Carlos Torres, y al senador por San Lorenzo, Eduardo Galaretto. El norte es refugio de Felipe Michling, Federico Pezz y Rodrigo Borla. Los tres son senadores departamentales y arrastran el apoyo de numerosos intendentes de esa región. En la capital provincial está el dominante e influyente Grupo Universidad, con el intendente Mario Barletta como cabeza visible. Y en los últimos días se formalizó el MAR, con la referencia de Santiago Mascheroni.
En lo formal, estos cuatro grupos coinciden en la vocación frentista de la UCR y, al mismo tiempo, reclamarle al socialismo la "institucionalización" del Frente Progresista. A la vez, cada sector ya hizo pública la intención de que el radicalismo irá con nombres propios a una eventual interna con el Partido Socialista.
La inversión. El nombre de Mario Barletta es el que más ruido está haciendo dentro del radicalismo, pero no genera un consenso mayoritario entre sus pares. De hecho, no hay en el radicalismo un "gran elector" de otras épocas. Pero el peso del radicalismo en la capital provincial le otorga un plus sobre el resto, aun sin blanquear la intención de ser candidato.
La situación de Rosario es a la inversa. El radicalismo, en la ciudad, quedó reducido y opacado por la maquinaria socialista. Tiene referentes que se mueven en la superestructura, pero en la base no hay dirigentes capaces de levantar voluntades en los sectores independientes.
En las últimas elecciones, por caso, Jorge Boasso logró una importante cantidad de votos, pero lo hizo desde un lugar casi marginal de la estructura, aunque haya impreso el sello de la UCR en las boletas. Y cuando tuvo que pelear por un cargo partidario, perdió ante un dirigente ignoto.
En los últimos encuentros del Grupo del Sur, Boasso ocupó un lugar destacado en ese espacio que por ahora lo contiene . Tiene cierta amistad y afinidad con Torres, pero el intendente de Firmat es un convencido de que la UCR no debe sacar los pies del Frente Progresista, mientras que el concejal rosarino tiene un puja casi visceral con los socialistas rosarinos.
Los radicales creen que están en condiciones de imponer nombres y programas, y en ese sentido se mueven los cuatro grupos. Los socialistas, en cambio, piensan que esa aspiración de poder es para sumar “ministerios” más que para poner el nombre de un futuro gobernador. Pero es ese ninguneo el que les sube la adrenalina, ahora mucho más que el furor sempiterno por las internas.



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