Charla sobre la plaga de la rama seca, dictada en aimogasta.
La charla estuvo a cargo de docentes e investigadores de la Casa de Altos Estudios, y contó con la presencia de la Decana del Departamento Académico de Ciencias y Tecnologías Aplicadas a la Producción, al Ambiente y al Urbanismo, Carolina Peña Pollastri, de la Decana de la Sede Universitaria Aimogasta, Cecilia Bracco, el Director del Centro de Investigación y Formación Productiva Agronómica, Agropecuaria, Agroindustrial e Industrial, Jorge Viel, y demás funcionarios de la Casa de Altos Estudios.
En la oportunidad, se explicó a productores olivícolas que el mal de la "Rama Seca" o "Pardeo de los olivos", es un síndrome causado por un hongo denominado "Verticillium dahliae", el cual puede distorsionarse por la presencia de otros microorganismos. Estos mohos no son específicos de olivo, se hospedan en numeras especies cultivadas y silvestres, hecho que dificulta aún más su posible control.
Asimismo consideraron que "las medidas preventivas a llevar a cabo son un adecuado manejo del agua de riego; es importante regar los olivos sin que los troncos queden inmersos en el agua, para lo que se debe aporcar tierra alrededor de los mismos".
Explicaron que "el exceso de agua favorece el desarrollo de los hongos que producen este mal. Además, hay que tener en cuenta que los suelos más finos (arcillos o gredosos, lo contrario a los arenosos) incrementan el riesgo de proliferación de patógenos".
Otra de las recomendaciones a recordar es que es primordial conocer la susceptibilidad de la variedad que se desea implantar, ya que las mismas difieren en su comportamiento frente a este síndrome. Por ejemplo, la variedad Arauco es particularmente susceptible.
Además, sugirieron que las plantas deben adquirirse en un vivero registrado en el SENASA, que "asegure no sólo la certificación varietal, sino también un adecuado estado sanitario. El traslado de plantas con suelos infestados es una de las formas de diseminación de esta enfermedad".
Para combatir este mal, se deben eliminar los árboles afectados o las partes de los mismos. "Es importante quemar en el lugar los restos, no dejando la madera para leña. Estos hongos se propagan a través de pequeños cuerpos, los que pueden conservarse vivos por períodos superiores a los 20 años" advirtieron.
En cuanto a la reposición de plantas no se debe reponer de inmediato, con una planta nueva, en el mismo pozo del cual se eliminó una planta afectada.
"Es necesario ser muy cuidadoso con las herramientas utilizadas para la poda. Las mismas se deben desinfectar con lavandina antes de continuar con otra planta. El uso de arados y rastras produce heridas en las raíces que son aprovechadas por los hongos como puerta de entrada a la planta para así infestarla. Este cuidado debe extremarse si se recurre a equipos de labranza que vienen de otra finca o son de uso público".
Por último desde la UNLAR informaron que continuarán brindando charlas, con el fin de informar y prevenir sobre esta enfermedad.
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