Un grupo de solidarios de Buenos Aires, impulsados por los padres de un joven fallecido hace dos años, construyeron en el Bº La Católica un comedor para dar ayuda y contención a cientos de chicos de la zona. Una historia de vida que motiva y emociona.
Presencia. Paula y Gabriel (izquierda) papás de Dan, encabezaron el grupo de solidarios y divertidos jóvenes.
Trocar el dolor en esperanza, conjurar la muerte con más vida, salir de uno mismo para poder llegar al otro. Sesenta corazones, en cuerpos chicos y grandes, cruzaron medio país para tender una mano. A metros del bordo, ahí donde el Dulce deja de ser amigo cada verano, en pleno barrio La Católica, se yergue el nuevo merendero Leoncito Dan.
Vueltas de la vida: Leoncito Dan es el nombre de un grupo de solidarios de Buenos Aires y no fue elegido en honor a nuestro Leo Dan, sino por Dan Gromadzyn, un joven lleno de vida al que sus amigos describieron como “inquieto, cariñoso, comprometido y siempre dispuesto a ayudar al otro”.
En el 2009, una enfermedad terminal le truncó los días y los sueños. Pero no su legado.
“Dan era un chico muy solidario, semana de por medio, junto a su grupo “Raíces” visitaba un comedor de Claypole (Buenos Aires) para llevar ayuda y diversión a los más chicos y necesitados” explicó su papá Gabriel.
“Cuando falleció Dan, nos preguntamos por qué no seguir con lo que él hacía” recuerda su mamá Paula. Dan tenía un dinero ahorrado y con él, la familia y sus amigos equiparon el Centro Cultural “Leoncito Dan” de Claypole donde decenas de chicos asisten a talleres, disfrutan de la videoteca, bibliotea y ludoteca del lugar.
“Cuando pensamos qué nombre ponerle al lugar, junto a sus amigos nos decidimos por “Leon-cito Dan” ya que era fanático de Estudiantes de La Plata (al equipo le dicen “El León”). Dan iba a todos lados con el títere de un pequeño león para animar a los más chicos” explicaron sus padres.
El leoncito santiagueño
La idea no quedó allí. El grupo era cada vez más grande y los padres de Dan comenzaban a dimensionar la tarea que les esperaba, a la vez que redescubrían el espíritu solidario y comprometido de su hijo. “Se acercaron chicos que conocían a Dan de los grupos en los que él trabajaba y otros que ni siquiera llegaron a conocerlo, pero que querían colaborar”.
Fue entonces cuando Manuel Lozano, de la Red Solidaria, se contactó con ellos. Él les propuso continuar su acción en Santiago del Estero. En concreto, en un precario (si la palabra al menos alcanzara) comedor del Bº La Católica creado y sostenido por Adriana Yapur, una joven del lugar, puro corazón. “Cuando conocimos a Adry nos dimos cuenta de que había que ayudarla, la tarea que realizaba era utópica, con poco y nada daba de comer a la intemperie a muchísmos chicos”, rememora Paula.
En marzo de este año volvieron, trajeron un maestro mayor de obra y los primeros planos. En Buenos Aires decenas de personas ya recolectaban la ayuda de donde podían, cómo podían. Las manos se multiplicaron.
Ladrillo a ladrillo se fue construyendo el salón que este domingo será inaugurado con fiesta y sopresas.
Largo viaje
Dispuestas a compartir con los changuitos de La Católica la inauguración y el Día del Niño, sesenta personas, entre jóvenes y adultos arribaron a Santiago este sábado en colectivo desde Buenos Aires. Hoy a las 16 será la gran inauguración.
En el grupo de ayuda viajaron también dos “solidarios famosos”; se trata de los protagonistas de la versión argentina de High School Musical, Fernando Dente y Agustina Vera, que también participaron de la movida y llevarán su talento artístico a los chicos del merendero. Aquellos que quieran colaborar con el merendero deben dirigirse a Saavedra y bordo (Bº La Católica) y preguntar por Adry. “Todos la conocen”, explicaron Paula y Gabriel.
Los responsables del grupo solidario agradecieron a Gendarmería Nacional que albergó a más de cincuenta chicos en su predio, al Ministerio de Acción Social de la Nación que dispuso de un colectivo para poder viajar a la provincia, al Ministerio de Salud y Desarrollo Social de Santiago del Estero por la ayuda en alimentos para el comedor, entre mucha gente que colaboró para que este sueño se concrete.
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