Así lo afirmó el diputado provincial y Presidente de la UCR Martín Hernández y expresó que la sociedad se tiene que involucrar en la discusión sobre la instalación del Reactor Nuclear y que el gobierno tiene que convocar a una consulta popular. Adelantó que comenzarán una campaña informativa y juntar firmas para pedir la consulta.
La verdad es que el CAREM es un negocio multimillonario por la demanda que tiene el mundo de reactores de baja potencia para países con déficit de generación energética y sobre todo para abastecer de energía a zonas alejadas que no tengan acceso al sistema interconectado.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el INVAP cuentan con esta tecnología que cubriría esa demanda mundial, pero más allá de una prueba experimental en un reactor CAREM 25 que se está construyendo en Lima, provincia de Buenos Aires, lo cierto es que esta tecnología no esta validada, y para que el negocio cierre, tienen que mostrar al mundo que funciona, y es ahí donde entramos los formoseños, como prueba necesaria para que el negocio también funcione.
Y por este negocio los formoseños debemos soportar el riesgo que implica el funcionamiento de una central nuclear, de transportar, manipular, utilizar material radiactivo y fundamentalmente almacenar residuos radiactivos de alta peligrosidad para la vida y para el ambiente.
Los supuestos beneficios son relativos, cuando no falsos. La energía que genera el CAREM no es directamente para los formoseños, o acaso la que genera Yacyretá es para los correntinos?. Y además, aún si lo fuera, la energía del reactor nuclear, en estas condiciones, será 4 veces más cara que la actual. Informes de la CNEA y del INVAP indican expresamente que "lo fundamental de un primer CAREM, no será nunca el precio de los megavatios/hora que produzca, si no las posibilidades que abre de exportar alta tecnología criolla".
Las oportunidades laborales tampoco serán las prometidas, solo las que demande su construcción, después requerirá profesionales altamente capacitados en energía nuclear.
Por esta razón, además de la prohibición contenida en el art. 38 de la Const. Provincial, proponemos e impulsamos una CONSULTA POPULAR, o sea el mecanismo establecido por el art. 4 de la Constitución Provincial para decisiones trascendentales, y esta vaya si es una decisión trascendental. Y no nos referimos solo a audiencias públicas, que si bien deben hacerse, no tienen carácter vinculante.
En este proceso de consulta, que es ni más ni menos una elección general el gobierno tendrá la posibilidad de mostrar las bondades, beneficios y virtudes de un Formosa Nuclear, y quienes rechazamos la instalación del Reactor podremos exponer también nuestros argumentos de porque no queremos una Formosa con riesgo nuclear y radiactivo. Es muy sencillo, e inclusive no deberían tener miedo a la decisión de la gente, que hace 30 años los acompaña.
Pedimos a la gente que se involucre, que participe, que se informe, que reclame, que exija ser consultada. No es una decisión menor, es comprometer el ambiente y la vida de generaciones de formoseños, tan solo para quedar bien con el gobierno nacional que necesita instalar el reactor nuclear para hacer un gran negocio.
Si tanto hablan de democratizar, pues democraticemos esta decisión. Que sea la gente la decida, que sea la gente que elija si quiere una Formosa con riesgo radiactivo o no. O quizás como dice el gobierno la gente quiera una Formosa que se desarrolle en base a la tecnología y los beneficios que nos aportará el reactor nuclear.
Nosotros vamos a comenzar en días más, con una campaña informativa sobre porque pensamos que no debe instalarse el reactor nuclear, y vamos a pedir a la gente que acompañe con su firma un petitorio para que el gobierno convoque a una consulta popular.

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