Tan agónico como esperado el triunfo de Huracán en el César Muñoz ante Deportivo Patagones por 1 a 0, en un partido que correspondió a la 8° fecha del Torneo Federal “B”. El elenco que dirige Rogger Morales recién en el cierre pudo marcar la diferencia.
En el inicio desperdició chances, pero en el complemento le faltó juego e ideas como para llegar al gol. Cuando se jugaba el sexto minuto adicional Marcos Rollo le dio los tres puntos al Globo.
De entrada se notó que Huracán quería tomar las riendas del partido, ya que desplegó en cancha una arrolladora actitud para generar peligro al arco rival. Se vio un anfitrión muy activo, ancho en el terreno de juego buscando desbordar por los costados. Posiblemente uno de los mejores partidos de Diego Galván, quien día a día crece en la parte física y nutre con calidad al grupo, el ex campeón de Libertadores se situó en el medio campo para ayudar cuando no se tenía la pelota y para encabezar el ataque cuando la bocha pasaba por sus pies.
Es así como fue acomodando el balón para un solo lado, el Globo fue amo y señor mientras se enfrentaba a un equipo que se acorralaba junto a su arquero, más por mérito del adversario que por estrategia propia. Desde los costados se abasteció de centros esperando que conecte Mauro Villegas, pero la más clara llegó recién a los 29 cuando luego de recuperar Galván, abrió para la derecha donde esperaba Robinson Torres, quien tiró el centro y el que llegó a impactar fue Diego Rubilar, pero con la poca fortuna que el remate salió apenas elevado.
Los diez minutos finales no fueron buenos para el elenco de Rogger Morales, ya que su equipo, tal vez diezmado por los intentos sin resultado de conseguir el gol, se tornó impreciso, sin la movilidad del inicio y hasta se lo percibía fastidioso por no lograr abastecerse con el gol. Es así como algunos destellos de la visita aparecieron, pudo tener el esférico y ya con tiempo cumplido Emanuel Riera le dio la única llegada cuando remató de media distancia y el balón se fue a escasos centímetros del palo derecho de Matías Andrade.
En el inicio del segundo tiempo la historia siguió parecida. De arremetida, Mauro Villegas de media vuelta tuvo la chance para abrir el marcador pero Sandoval envió al córner. Luego llegó el turno de Galván quien no pudo impactar de lleno el centro pasado luego de un tiro de esquina. El Globo era claramente superior, tanto la defensa como el arquero eran espectadores de lujo ante un rival que se dedicó a aguantar la embestida, porque los locales abrieron la bocha por los costados para generar, pero faltaba el cambio de ritmo en los últimos tres cuartos de cancha, y al no poder encontrar el rumbo en el tanteador, nuevamente se hizo presente el flojo desempeño.
Al desconcierto se le sumó el ánimo del rival por llevar peligro y es así como Federico Gómez avanzó con balón dominado por izquierda, tiró la diagonal y probó al arquero que con justeza resolvió en dos tiempos. Ambos técnicos probaron mediante variantes darle aire al equipo. Con el ingreso de Nicolás Velázquez y Mariano Del Col la ofensiva local cambió la cara, pero fue recién en el minuto 51 cuando volvió el alma cuerpo.
Luego de un tiro de esquina por izquierda de Torres, el que no puede contener firmemente el envío fue el arquero, la pelota se escurrió y entre intentos de ambos lados por impactar el esférico el que llegó primero fue Marcos Rollo. El mendocino, que ya era un delantero más, le dio con alma y vida al empujarla, para de este modo darle la victoria a su equipo 1 a 0, resultado que sirve para seguir en la pelea por los primeros cuatros lugares de la zona, pero que ofrece también otra lectura. A Huracán le cuesta mucho el gol y cuando no aparece, también se expresa una carencia de juego como para revertir esa circunstancia. Ayer se ganó, pero no todo debe quedar en la obtención de los festejados y muy necesitados tres puntos.
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