Igual que en Capital, dicen que es imposible de pagar.
"Es de imposible cumplimiento", aseguró el intendente rawsino, Gustavo Rojas, sobre el nivel de sueldos que establece el Convenio Colectivo que se firmó en 1990 con el Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (SUOEM). Es el mismo que rige en la Capital y que nunca pudieron aplicar los jefe departamentales, desde Javier Caselles a la actualidad, por no tener recursos suficientes. El problemas es que el acuerdo dice que los haberes de los trabajadores estarán atados al mínimo, vital y móvil o a lo que percibe el intendente y eso, en la práctica, compromete seriamente las cuentas municipales.
Rojas, que asumió en lugar de Mauricio Ibarra en diciembre, afirmó que venían pagando lo que dice el convenio hasta 2005. Pero ese año el mínimo, vital y móvil "tuvo un aumento extraordinario, se fue a los 1.500 pesos y ya no lo pudimos cumplir más". Si se aplicara, un municipal de la categoría más baja debería pasar de 1.500 a 3.000 pesos por mes de sueldo básico solamente -hay que agregarle antigüedad, plus y otras sumas adicionales-. Y según el jefe comunal, "en la práctica es inviable".
El Convenio Colectivo establece en el artículo 198 una cláusula transitoria que le da la posibilidad a la patronal -el municipio- de congelar la actualización salarial mientras exista un estado de emergencia económica; y de ahí se tomaron en Rawson. Como están adheridos a la emergencia provincial que rige desde hace más de una década, en 2005 la gestión de Ibarra dictó una ordenanza suspendiendo los artículos 26 y 27 que dan las pautas de cómo se fijarán los sueldos de los trabajadores de planta permanente -son casi 220 trabajadores-.
El intendente rawsino expresó ayer que no han evaluado la opción de derogar o reformar el acuerdo firmado con el SUOEM, porque "estamos esperando lo que diga la Justicia". Pasa que el gremio interpuso una acción judicial cuestionando la ordenanza y está a la espera de un fallo.
Por el conflicto, los principales referentes del gremio, Pascual Manchineles y Antonino D'Amico, junto a otros dirigentes, estuvieron varios años instalados en las puertas del edificio municipal con bombos y parlantes reclamando contra la gestión de Ibarra. Ahora, la presión en Rawson cesó y están concentrados en la Capital, en donde mantienen un duro enfrentamiento con la gestión del intendente Marcelo Lima, que está analizando ir a fondo con una vía para dejar sin efecto el Convenio Colectivo y sancionar uno nuevo que sea aplicable.

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