El dueño de la industria química se abstuvo de declarar y sigue preso. Libertad para Lagares.
El ingeniero Javier Lagares recuperó la libertad ayer, una semana después de la explosión del depósito de la firma Raponi Química Industrial en Alta Córdoba, del que era responsable técnico.
Lagares estaba preso desde que se presentó ante la fiscal Eve Flores el lunes pasado. Está imputado de “estrago culposo agravado”, junto al dueño de la firma, Sergio Raponi, quien ayer se abstuvo de declarar y continuará detenido en Bouwer.
“La fiscal aceptó el planteo de excarcelación del ingeniero y fijó una fianza de 200 mil pesos. Él declaró esta mañana (por ayer) lo que ya venía diciendo: que era un asesor externo, que hace semanas no iba a la planta y que no sabe qué pudo ocasionar la explosión”, le dijo a La Voz del Interior el abogado de Lagares, Gabriel Gramática Bosch.
La defensa de Raponi también pidió que lo excarcelen, pero el planteo fue rechazado.
Otro depósito ilegal
Por otra parte, y por orden de la Justicia, ayer se allanó un edificio ubicado en Bedoya al 800 de barrio Alta Córdoba, propiedad del mismo Raponi, sospechoso de ser el principal responsable de la explosión del jueves 6.
En el lugar se secuestró numerosa documentación que serviría de prueba para la causa que se sustancia en contra del acusado. Asimismo, se descubrió en el fondo del edificio allanado un depósito donde había más productos químicos no inflamables.
El local funcionaba de manera ilegal, ya que no contaba con la habilitación municipal. Todavía la Justicia busca determinar si en la sede principal de empresa, en barrio Alta Córdoba, había productos químicos que Raponi no estaba habilitado para acopiar. En principio, esos productos fueron los que causaron la deflagración.
Raponi se abstuvo de declarar esta mañana y su abogado, José D’Antona pidió su excarcelación. “Raponi es consciente de todo. Hace cinco días que está detenido”, indicó en rueda de prensa el letrado del empresario.
El joven evoluciona bien
Pablo Amaya, el joven de 15 años que resultó herido en la explosión del 6 de noviembre, sigue evolucionando favorablemente. Los profesionales del Hospital de Urgencias aseguran que está consciente, se comunica y ya no necesita respirador artificial.
María Angelina Cueto (64) se encuentra muy delicada en la terapia de la Clínica Privada Romagosa, ubicada en calle Deán Funes al 400. La mujer tiene un daño neurológico severo y es el caso más complicado que surgió con motivo de las explosiones.
Comentá la nota