En Ramírez y en 25 de Mayo las punteras matan a los autos

En Ramírez y en 25 de Mayo las punteras matan a los autos
Un choque moderado puede causar daños en un vehículo por 5.000 pesos, pero en algunos casos han roto todo el tren delantero. Solo en cuatro meses hubo una colisión registrada cada seis días

Hay punteras que despanzurraron autos y por la forma en que fueron chocadas los arreglos tienen un precio que superan los 20.000 pesos. Las colisiones más comunes pueden costar desde los 1.500 a los 5.000 sin tener en cuenta la mano de obra. Son pocos los mecánicos en Paraná que no han tenido que arreglar un vehículo por estas circunstancias.

Las registros muestran que a esta altura del año hay punteras famosas. En los últimos cuatro meses 20 autos se incrustaron en las esquinas de 25 de Mayo y Belgrano y también de avenida Ramírez. Hubo más, pero los conductores no quisieron la intervención de los inspectores.

Doblan la parrilla y también cortan rótulas. Los amortiguadores se deforman; quiebran los soportes del motor y hasta el taco de caja; arruinan el paragolpes, el guardabarros y dañan el chasis. Así relató Hugo Albornoz, mecánico de Paraná desde hace 60 años, cómo quedó un auto modelo 97 que no pudo salvar.

Roberto Fontanarrosa escribió un libro que tituló Los trenes matan a los autos. En uno de sus textos hay una descripción muy parecida a la que realizó Albornoz e inspiró al título de esta nota.

“No sirve más”, dijo el mecánico a UNO con tono de preocupación. “Es que se hundió hasta el techo por el impacto. Quedó muy destrozado y el arreglo es muy caro”.

Todo depende del vehículo y la magnitud del choque. “Como 20.000 pesos iba a costar el arreglo y el auto tenía un valor de 24.000. Creo que el dueño lo va a vender por partes, como repuesto”, agregó.

Casi todos los talleres mecánicos de Paraná tuvieron un cliente que necesitó arreglar un vehículo después de chocar una puntera. Entre los fundamentos de sus existencias se sostiene que cumplen la función de proteger a los peatones que quedan en el cantero del medio al cruzar por la esquina.

Solo con detenerse unos minutos es posible observar que, efectivamente, quienes cruzan como corresponde por la senda peatonal descansan detrás del montículo amarillo.

Gabriel Andrián, otro mecánico consultado, tuvo dos autos que chocaron punteras en este último período. Las colisiones fueron más leves que aquel modelo 97. Solo se dañaron el paragolpes delantero y los laterales. De todos modos aseveró: “He visto romperse todo el tren delantero”.

Sostiene que entre un modelo 1990 y uno 2000, si el golpe es leve, por lo general el arreglo de los daños puede tener un costo que parte de los 1.500 pesos. “Siempre y cuando no se haya arruinado la estructura del auto, porque se le puede pegar de una forma que hasta dobla el chasis y ahí los costos superan los 5.000 pesos”, se apuró en aclarar.

Hay quienes chocaron las punteras de frente y otros, la mayoría, al intentar doblar fueron de alguna forma encerrados por otros conductores y terminaron con el auto encima de la construcción. “Si venís fuerte hacés un desastre con el auto”, agregó Andrián.

Distracción

Marcelo Suárez, director del Departamento de Colisiones, lleva junto a Maximiliano Acosta las estadísticas de todos los choques registrados en Paraná. Con ellos realizan gráficos sobre los mapas que les permiten, desde comienzo de este año, conocer cuáles son los tramos más conflictivos en estos temas. Las punteras provocan choques permanentes y por lo menos cada seis días hay uno. Pero esto es en promedio. Semanas atrás hubo tres, todos sobre avenida Ramírez, prácticamente a la misma hora.

“A los gráficos los empezamos a hacer más completos. La distracción es la principal causante. Porque vienen hablando por teléfono principalmente. No tenés cómo no ver la puntera, más si sos de Paraná, que sabés que están”, dijo, y agregó luego: “En Ramírez se puede dar el caso de que encandila el sol, por lo menos es lo que nos dicen los conductores luego de chocar. Te encierran, doblaste rápido, el sol no te deja verlas y te las chocás”.

Las estadísticas demuestran que desde principio de año hubo registrados 16 choques de punteras entre las esquinas de avenida Ramírez y 25 de Mayo, Urquiza y Moreno.

Asimismo, desde que comenzó la prohibición de estacionar en el centro de Paraná y junto a la nueva playa en 25 de Mayo y Belgrano, se registraron nueve choques de punteras: todos en menos de cuatro meses. El último fue durante esta semana que pasó.

“Lo distintivo es que los choferes de colectivos y los taxistas no han tenido colisiones en las punteras. Es el vecino que no trabaja con el vehículo el que se la choca”, agregó Suárez.

Como sea, estas construcciones provocan polémicas permanentes sobre la efectividad de sus funciones. Están quienes sostienen que hay que sacarlas, otros afirman que se debe manejar mejor, hay terceros que propusieron hacerlas más visibles con algún parante sobre ellas que supere la altura que tienen.

Los que quedan expuestos en el medio de la avenida y les da vergüenza

El choque de una puntera se hizo tan común que los inspectores consultados por UNO dijeron que hay conductores a los que les dio vergüenza el hecho de chocarlas y quedar expuestos en una avenida o en el centro.

Marco Bodnar es inspector de Colisiones de la ciudad y dijo a UNO: “Siempre los conductores que chocan punteras dicen que es porque no las ven. Que les molesta el sol. La última vez que tuve que ir el conductor quiso sobrepasar a otro y no la vio”. También agregó que hay veces en que no se quiere la intervención del inspector. “Hay quienes no quieren que haga nada y una tarde fui a tres seguidas. Saqué fotos, nomás para tenerlas, pero no querían, me decían que les daba vergüenza”.

La Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449 no autoriza a que en rutas nacionales haya de modo permanente lo que se denominan “obstáculos”, y en el caso de fuerza mayor deben estar debidamente señalizados. La colocación de una puntera no está regulada. Cuando se trata de rutas provinciales o de calles de una localidad, cada autoridad (provincial o municipio) puede definir a su criterio las condiciones de transitabilidad y seguridad vial.

Desde el bloque de la UCR del Concejo Deliberante se solicitó la demolición de las punteras. Pero ocurre que las mismas son utilizada por los peatones, sobre todo al cruzar por avenida Ramírez.

A finales de mayo la Municipalidad informó que se ultimaban detalles para señalizar los guardapeatones. Se dijo que iba a haber una estructura metálica vertical con el objetivo de mejorar su visión.

El choque diario

Ayer, después de ser visitada la zona por UNO, pasado el mediodía, chocó un Peugeot 307 contra la puntera de Ramírez y Urquiza. El vehículo acompañaba un cortejo fúnebre.

El uso del celular al manejar está entre las mayores imprudencias

A partir del 21 de enero se empezaron a hacer estadísticas en Colisiones para poder conocer con más profundidad a la ciudad. La iniciativa es nueva, o por lo menos detectar una calle más peligrosa que otra o algún tramo con más choques de una avenida no se hacía hasta este año.

Además se tienen datos que comienzan a dar cuenta de las principales causas: entre otras, afirman que en las imprudencias que más se repiten a diario está el uso del celular al manejar.

Para lograr la estadística el inspector, luego de verificar la colisión, realiza el croquis con todos los datos que se piden y se hace un detalle que se asienta en una planilla. De ella se pasan los registros a la computadora. Este trabajo se realiza una vez por semana con las referencias diarias y luego a fin de mes se sistematiza. Marcelo Suárez dijo: “El estacionamiento no permitido dejó de ser un problema comparado con el celular. Se hacen muchas actas por eso. Hay días que no te alcanza un talonario solo por esa infracción”. Cada talonario tiene 25 multas. Según explicó, los inspectores ingresan un promedio de 10 o 12 actas diarias por causas generales. En este momento el cuerpo es de 90 personas que están designadas en diferentes puntos de la ciudad.

“El 10% de las actas diarias es por celular. Tenemos que hacer hincapié en que no se use el teléfono cuando se maneja porque evita colisiones o accidentes mayores. Por un mensaje chocás a un peatón y lo matás, tocás a una moto y lo tirás al suelo, es así de simple”, agregó Suárez.

Comentá la nota