Fue la última de madera en las playas céntricas de la ciudad. Pasarela de la aristocracia, fue construida en tiempo record después de que un incendio arrasara la Pellegrini en 1905.
"Mi padre nació acá y ambos construyeron varias casas en Mar del Plata. Mi abuelo por ejemplo construyó el casco de la estancia Laguna Brava. Además, tenía una casa ubicada en la calle Córdoba casi Bolívar, que abarcaba toda la manzana, enfrente del garaje y taller de Citroën de la Familia Cacciota", añade Ernestina.
El arquitecto era, además, aficionado a la fotografía y varias de sus tomas quedaron como legado familiar después de su fallecimiento en 1928. Se trata de placas estereoscópicas que inmortalizan lugares tradicionales de la antigua ciudad.
Las que ilustran este artículo fueron enviadas por Ernestina Mendonça a LA CAPITAL en el marco del proyecto Fotos de Familia y fueron obtenidas hacia 1909 en la rambla Lasalle.
Además de su calidad técnica, las imágenes se ajustan más a la "instantánea" que a los rígidos cánones fotográficos de la época. De hecho, registran movimientos y expresiones que les otorgan una espontaneidad no común en aquella época.
Todo cuanto se ve en estas fotos tiene correlato con un artículo sobre la rambla Lasalle publicado por la licenciada y docente Virginia Echarren en su blog "En Letra de Molde", cuyo texto transcribimos:
"Los hermanos José y Juan Lasalle nacen en Olorán -Bajos Pirineos- y se han hecho célebres por ser propietarios de casas de azar en Niza, Montecarlo y San Sebastián".
"El Dr. José Luro los conoce en Europa y los alienta a venir a la Argentina y luego, siguiendo la ruta veraniega de la sociedad porteña, a Mar del Plata. En 1889 instalan una casa de ruleta en El Pabellón, un edificio de madera que les construye el mismo Luro en el terreno triangular que posteriormente albergará al Club Mar del Plata.
Otras versiones dicen que estuvieron en el hotel Victoria, ubicado detrás de la "manzana de los dormitorios del Bristol".
"En noviembre de 1905 un incendio destruye la rambla Pellegrini -donde los Lasalle y socios tenían una sala de juego en la casilla de Benigno Bañuelos- y ofrecen, rápidamente, solucionar el problema. Levantan otra rambla de madera, identificada por sus cúpulas piramidales y toldos rayados, plegables. Como la anterior, posee todo lo necesario para garantizar la sociabilidad de los huéspedes del Bristol o del Gran Hotel o del Royal y también de los vecinos de la loma, cuyos balcones y miradores dominan la bahía".
"Dicen las crónicas de la época: 'En la rambla casi todo el mundo se pasea, casi siempre apresuradamente y todo el mundo hace lo posible por exhibirse, para ver de figurar luego en las crónicas de los diarios bonaerenses, lo que también es chic' (Bonsiu-Kuile, 1907)"
"El balneario, tal como lo entendemos y vivimos, es, ante todo, un hecho comercial. Se confabulan el hotelero, el gerente de la casa de juego, el empresario de la playa destinada a los baños, la empresa de ferrocarril y tranvías, los modistas y joyeros. Entre todos crean un sitio opulento y fantástico donde la gente piensa en todo menos en bañarse, a pesar de que vive preocupada por ir al balneario" (Guzmán y Clarafuente, 1923)
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