Fue durante la madrugada, básicamente en la avenida Pellegrini, pero no robaron nada. También rompieron algunos vehículos.
"Tenemos las dos piedras con las que rompieron el vidrio y desde una filmación de un negocio de Pellegrini al 1400 se ve que pasan en moto y tiran con una gomera", así definió parte de la situación el vidriero Lucas Scheimberg, mientras terminaba con la tarea de remoción del blíndex estallado.
En su opinión, esta modalidad está acorde con el tipo de daño causado: un agujero no muy grande, hecho con un objeto que impacta con mucha fuerza. Instantes después el vidrio comienza a desgranarse. De este último dato no caben dudas, todos los comercios vandalizados tenían varias cajas de cartón colmadas de los vidrios pulverizados.
De oeste a este, por avenida Pellegrini, el primer comercio impactado fue la pinturería que está al 1431. "Un vecino pasó y vio el agujero, después el vidrio explotó", dijo un parco encargado del lugar y comentó que era la primera vez que sucedía algo así.
Más locuaz, casi salpicando con humor la situación, los dueños de la casa de moda para mujeres Perfil, de Pellegrini 1285, relataron: "Estamos acá parados desde la mañana temprano, cuando le avisaron a mi hijo que había explotado la vidriera", contó Hugo Zito y ubicó los hechos entre las 5.30 y 5.45.
"Nos enteramos de que no habíamos sido los únicos. Atacaron un comercio por cuadra de por medio, arrancando al 1400", explicó Zito. Y ratificó que en la zona hay robos como en otros puntos de la ciudad, pero en los ocho años que lleva en ese local es la primera vez que recibe un daño gratuito.
Sobre este punto, Zito, su familia y amigos habían tenido tiempo de hacer alguna hipótesis. Para empezar consideraban que les tocó por azar, porque el ataque fue "al boleo" con la intención de "dañar la imagen de la ciudad, una especie de movida anti Dakar, porque "no le encuentro otro sentido", especuló el comerciante.
Vandalismo. El hecho de que hayan vandalizado cuatro comercios sobre Pellegrini los hizo pensar en el Dakar, ya que todos los vehículos toman esa avenida para llegar al parque cerrado en el Monumento. De paso, evaluaron: "Algunos camiones pasan bastante rápido, deberían ir más lentos".
Pero alguien del grupo barajó otra idea "a no ser que así como existían los que quemaban coches ahora les de por hacer esto de romper las vidrios para hacer daño, porque en ninguna parte robaron nada", aseguraron mostrando una hilera de frescos vestidos blancos en maniquíes que habían quedado en la línea de fuego de la lluvia de vidrios.
Desde el restaurante y pizzería Maddalena, Pellegrini 1047, Andrea relató que cerca de las 6.45 las imágenes muestran que una persona que pasa caminando se agacha cuando los vidrios se descuelgan hechos añicos.
Esa fue la hora aproximada, un poco antes, tal vez, en la que el guardia de seguridad de la Lotería de Santa Fe de Pellegrini 947 escuchó la explosión, bajó pero no alcanzó a ver a nadie. El raid sobre las cuadras impares de la avenida por la que horas después comenzarían a transitar los vehículos del Dakar, había terminado.
Con una gomera. Casi a la misma hora, en otro sector de la ciudad, el vandalismo se repetía. En Santiago 360, una pequeña piedra destrozó el vidrio del correo OCA. En el lugar las imágenes captaron el paso de un auto y segundos después el estallido del blíndex. Allí también coincidieron en que el objeto había sido arrojado con una gomera para adquirir la fuerza suficiente y lograr un alto impacto.
Pero ¿cómo se relaciona con la avenida Pellegrini donde ocurrieron la mayor parte de los hechos? Al respecto no había ninguna suposición pero sí una referencia geográfica. A casi cuatro cuadras, dos camionetas que durmieron afuera en el hotel Ariston y que forman parte de la comitiva del Dakar, amanecieron con los espejos rotos.
El único hecho que no articula con los demás fue el que sufrió Siamo Fuori, Paraguay 840, donde impactaron la vidriera con "un objeto similar a una bujía" cerca de las 5.30. "Nunca había pasado", contó Leandro, mientras reponían un paño de blíndex de 1,50 por 2,40; la situación le complicó la venta de la mañana. "Fue la primera vez, el local vecino se salvó, pero el vidrio quedó marcado".
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