La mayoría de los visitantes eligen las cabañas, después los apart hotel y finalmente los hoteles. Se revierten dos temporadas flojas. Valle Grande y Los Reyunos, los más elegidos.
San Rafael alcanzó ayer un promedio de ocupación del 96 por ciento, completando un mes excelente y mejorando los números de las últimas dos temporadas, de acuerdo con los datos oficiales.
La “invasión” de turistas se nota ya en el centro, donde, por ejemplo, se pueden observar a muchos turistas caminando con bolsos y mochilas, movimiento que se amplifica en las cercanías de la terminal.
El director de Turismo, Andrés Chiaradío, comentó que “el 2009 y 2010 han sido temporadas por debajo de la que estamos viviendo ahora, teniendo en cuenta el crecimiento en materia de camas que ha tenido San Rafael; sólo en diciembre se habilitaron 40 cabañas en Rama Caída; esto hace bien porque el hecho de tener una buena demanda entusiasma a todos a seguir apostando por la actividad”.
El lunes por la mañana la ocupación llegó al 94%, en tanto ayer trepó a más del 96%, siendo las cabañas las más elegidas. “Terminamos con muy pocas habitaciones libres –dijo Chiaradío–; en esta época la demanda más fuerte es la cabaña, la segunda el apart hotel y la tercera la hotelería. También se han alquilado viviendas de uso turístico, que son muchas y tienen fuerte demanda”.
Agregó el funcionario que “Valle Grande es nuestra perlita y la demanda es permanente; Los Reyunos tiene muy buena ocupación y demanda de servicios de aventura, la oferta ha crecido en forma interesante, hay mayor cantidad de actividades de ríos y de montaña, hay un bosque aéreo en estreno en Valle Grande; nuestro cliente es la familia y todos los productos de aventura son aptos para ellos”.
Respecto de las quejas de los turistas y en cuanto a lo que ofrece San Rafael más allá de los paisajes naturales, el funcionario explicó que “quejas hemos tenido tres desde principio de año, son muy pocas pero atendibles. En dos casos por temas de reservas, pero se solucionó con Defensa al Consumidor”.
Sobre la oferta, “creció en gastronomía, las bodegas tienen horarios permanentes de atención al público y hay un cronograma de actividades culturales, quizás de pequeño porte, pero muy variado; no tenemos un reclamo fuerte sobre qué hacer en ciertos horas, la gente llega y se informa rápidamente, el turista es muy curioso”.
En cuanto a los caminos, desde turismo se dijo que “trabajamos con Vialidad, tuvimos respuestas en algunos casos, hay que entender que por ahí no están todos los recursos. Responden a medida que pueden”.
Comentá la nota