La idea de avanzar en el desarrollo de la ganadería en las zonas áridas por el crecimiento de los cereales (principalmente la soja) en las zonas más fértiles, desafía las potencialidades de producción de San Rafael y General Alvear.
Esto se realiza a través de un trabajo que se viene haciendo en la zona de La Llave, donde se han implantado pasturas y granos para poder llevar esta actividad adelante. De esta manera, San Rafael se establece como un puntal para la industria cárnica de Mendoza.
En este marco, el funcionario también marcó la necesidad de seguir trabajando para fomentar el desarrollo de la industria de la carne, e hizo referencia a avanzar en materia de producción porcina y avícola en esta parte de la provincia, para desarrollar la diversidad de la matriz productiva.
Desde el Estado, se está apoyando con diferentes herramientas a los productores, para que con una inversión inicial puedan desarrollarse y mejorar su trabajo, así como su calidad de vida.
Según explican desde el INTA, la ganadería intensiva permite reponer nutrientes en el suelo con menores costos, ya que, con buenos rindes, una hectárea de carne requiere 30 kg de minerales; en cambio, una de soja demanda 250 y, si no se los repone, se ve afectada la fertilidad del suelo.
“Producir 1.000 kilogramos de carne por hectárea al año significa sacarle al suelo alrededor de 30 kilogramos de minerales, lo que para su reposición cuesta 80 dólares por hectárea”, explica el especialista del INTA Martín Correa Luna; en comparación, “para obtener cuatro toneladas de soja por hectárea son necesarios 250 kilogramos de minerales (más de 60 por tonelada, es decir, el doble que para la carne)”.
Esta menor necesidad de invertir en minerales para el suelo en el que se cría ganado se debe a que, mientras la vaca pastorea, no sólo extrae nutrientes sino que además los repone. Los animales obtienen del recurso forrajero todos los nutrientes necesarios para su propio mantenimiento y para la producción animal –principalmente carne y leche–, y además devuelven gran parte de los minerales extraídos mediante las excretas (orina y material fecal).
En la ganadería intensiva, además, el ganado se encuentra estabulado, con el objetivo de incrementar la producción en el menor lapso de tiempo; de esta manera, los animales se alimentan, principalmente, de alimentos enriquecidos.
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