El hombre que fue baleado cuando lavaba el auto fue dado de alta y debe ser controlado en 48 horas. El agresor de 74 años declaró, pero quedó alojado en la Unidad Penal 44.
Marcos Alvarado le enseña a 0223 la radiografía que le sacaron en el Hospital Interzonal y mueve su cabeza de lado a lado. Aunque pasaron más de veinticuatro horas desde que su vecino José Luis Alí le disparó tras una discusión cuando limpiaba su automóvil, sigue sin poder creer que el plomo calibre .38 haya quedado en su cuerpo y no haya lastimado ningún órgano vital.
Mientras el joven de 28 años se recupera en su casa de 12 de Octubre al 9500 junto a su mujer y su hija, el agresor se presentó este mediodía ante el fiscal Juan Pablo Lódola y declaró por algo más de una hora. Si bien dio una versión absolutamente diferente a la de la víctima, los testigos y la policía, la fiscalía solicitó su detención y posterior alojamiento en la Unidad Penal 44 de Batán en una causa por tentativa de homicidio.
Alí relató que cuando llegó a su domicilio comenzó a discutir con Alvarado y que éste lo golpeó antes de arrojarle una piedra a la luneta de su auto. Dijo que en ese momento sacó un arma –no resgistrada- que era de su padre y que le disparó porque temía por su vida dada la diferencia de edad. A diferencia del relato que hicieron los efectivos policiales y que 0223 adelantó el domingo, el hombre dijo que después de disparar se quedó parado en el lugar.
En su declaración no detalló haber efectuado un segundo disparo al rodado de la víctima, ni haber pateado la puerta de entrada de la casa de su vecino. Tampoco dijo que debió ser reducido por la policía ni que el arma fue encontrada en un terreno enfrente del lugar de la agresión.
En diálogo con este diario digital, Alvarado explicó que si bien los médicos le dieron el alta, en 48 horas deberá presentarse para un nuevo control, ya que el proyectil quedó alojado dentro de su cuerpo y le genera molestias de modo permanente. Los profesionales del Hospital Regional le indicaron que deben seguir los controles para descartar cualquier movimiento del plomo que obligue a una cirugía de mayor complicación.
En cuanto a su futuro en el barrio, adelantó que seguirá viviendo en el mismo lugar, aunque “con mucho más cuidado del que tenía antes del ataque” y con la seguridad de saber que pedirá “protección para la familia si Alí queda en libertad”.
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