El 30 de octubre de 1983 fue una fecha que trascendió al partido radical, de la que masivamente el pueblo se apropió significando el punto de partida de la clausura de un período siniestro en el país y el surgimiento de una renovada ilusión para todos los argentinos.
Como legado de esa conmovedora fecha del 30 de octubre tenemos, la solidez del sistema democrático, que permite y exige, asumir la responsabilidad de resignificar las metas de la democracia hoy.
La creciente brecha de inequidad en el acceso a condiciones que permitan el desarrollo pleno de la vida no es una condición “divina” que debemos aceptar como un costo inevitable del Desarrollo.
Los nuevos objetivos de las políticas públicas deberán avanzar en la construcción de condiciones de acceso real a los derechos ya institucionalizados, para dignificar la vida de millones de personas, que tienen que convertirse en ciudadanos plenos en el ejercicio real de esta democracia.
Hoy, construir ciudadanía, es la condición necesaria para profundizar esta democracia.

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