“Qué sapo hizo el radicalismo, principalmente en Bariloche y por supuesto en el resto del país. Acá los matamos, los radichas desaparecieron, no existen más, preparate Cascón que ahora vamos por vos”, indicó eufórico ayer un acérrimo justicialista vernáculo.
Lógicamente el hombre hablaba paladeando las mieles del triunfo, pero no deja de tener razón ya que el actual jefe comunal de esta ciudad poco y nada pudo hacer por llevar adelante una aceptable gestión. Cualquier vecino, con un poco de buena memoria, se dará cuenta enseguida que la mayoría de las promesas de campaña de Cascón no fueron cumplidas. El Centro de Congresos de Convenciones, nada; la mudanza del vertedero municipal, en veremos; la construcción de una nueva Terminal de Omnibus (que viene de regalo) sin novedad; el embellecimiento de la entrada de Bariloche, nada; la refuncionalización de la calle Mitre, sólo en anuncios; la limpieza de las calles, una lágrima; los baches, siempre en el mismo lugar; la economía municipal cada vez con más deuda. En realidad no existen muchas razones para votar un nuevo período a favor del actual intendente.
Tampoco políticamente Cascón supo mantener un liderazgo, ya que en la conformación de listas de cara a las elecciones comunales –si bien son todos radicales- existen un grupo de correligionarios que no precisamente responden al jefe comunal.
Con semejante cuadro no es ilógico pensar que los votos de la UCR salieron espantados hacia el Frente para la Victoria o para otra fuerza política. Es evidente que la inoperancia de Cascón ayudó al amplio triunfo de Silvina García Larraburu, el carisma de esta última y el gran arrastre de Cristina Presidenta 2011 hicieron el resto. J.C.M.
Comentá la nota