Estarán ubicados en sectores de avenidas de acceso y de gran circulación, como Don Bosco y La Carrindanga. Se instalarán, también, seis aparatos para fotomultas.
En el diagrama dado a conocer ayer se informó sobre la existencia de cinco radares fijos con el objeto de verificar, mediante el uso de un láser que registrará el tiempo y distancia hacia el vehículo, la velocidad de circulación.
Los puntos donde los conductores tendrán que desacelerar -a 40 km por hora si no quieren abonar una multa que irá de 1.335 a 2.670 pesos– tienen que ver con dos accesos de la ciudad: en Don Bosco al 3000 y en el Camino de la Carrindanga, y en la ex ruta 252 en zona urbana.
En los otros dos radares fijos, en las avenidas Presidente Ricardo Alfonsín y Cabrera, la máxima permitida es de 60 km. En Cabrera se ubicará entre Scalabrini Ortiz y Sívori, un tramo largo entre semáforos, donde se suelen registrar importantes velocidades pese a encontrarse la salida y entrada de vehículos en BBPS y la Escuela de Agricultura y Ganadería.
Los radares poseen un equipo de captación gráfica que toman una imagen del vehículo, válido como prueba al momento de labrar la infracción.
A estos aparatos se sumarán otros seis para fotomultas también fijos que registrarán si los conductores pasan el semáforo en rojo, a lo que corresponde una multa también de $1335 a $2670, o invaden la senda peatonal, infracción que tiene un costo de $445 a $890.
Las ubicaciones de los controles fijos se eligieron, según el municipio, por ser puntos de mucha circulación y accidentes.
Además, también se pondrán en funcionamiento otra decena de equipos móviles, cuyas ubicaciones posibles aún no fueron informadas, dando un total de 25 puestos en funcionamiento en dos meses.

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