Con un muy mal tercer cuarto, el "milrayitas" cayo ante Olímpico por 100 a 93 y perdió luego de once victorias consecutivas en la LNB.
Un pésimo tercer cuarto (lo perdió 34 a 16) fue demasiado para Peñarol que increíblemente se metió en juego en el último parcial pero no le alcanzó para traerse los dos puntos a Mar del Plata. El arranque había sido parejo, con errores de ambos lados y un nivel de los de Rivero que lejos estaba de parecerse al equipo que fue campeón del Súper 8 en el cierre de 2013. Así y todo, se las ingenió para ganar el primer cuarto por 1 (24-25). Tras estar dos veces abajo por siete puntos, y sin jugar bien no permitió que Olímpico se escape en el segundo y se vaya al descanso arriba, pero sólo por 4 (45-41), lo que le daba la chance que, aún sin pasar un buen momento, estaba a tiro del rival.
Pero toda la estantería se desmoronó a la vuelta del vestuario. Porque Peñarol no mostró reacción y los árbitros no ayudaron demasiado. Un par de fallos dudosos, en vez de motivar un “enojo” deportivo, generaron un fastidio en el que cayeron y se los terminó devorando. Incluso, en un abrir y cerrar de ojos se quedó sin Facundo Campazzo, que le cobraron una falta en ataque que dejó dudas, una antideportiva que tampoco estuvo muy clara y luego un técnico que lo mandó al banco con mucho tiempo por delante. Si a eso se le sumaba que Olímpico se dedicó a jugar y le sacó 22 puntos para el último cuarto (79-57), todo parecía estar definido.
Pero si hay algo que no le falta a Peñarol, es el corazón. Y salió al cuarto final como un león herido, con un quinteto raro (Ibarra, Sosa, Giorgetti, Weigand y Fernández), defendiendo a lo largo de la cancha en el uno contra uno y avasallante desde el perímetro. El local no podía creer como la ventaja se empezaba a descontar y la gente pasó del festejo a la preocupación en las tribunas. Todos colaboraron con puntos y, casi sin imaginarlo, se puso a 3 (83-80) y le faltaba el envión final para quedarse con un triunfo memorable. Pero ahí fue cuando apareció Ariel Pau con un triple que frenó el aluvión “milrayitas” y dos rebotes ofensivos de Amicucci que terminaron de quebrar el partido y que la victoria se quede en La Banda para el local por 100 a 93.
El viernes, el conjunto de Fernando Rivero irá por la recuperación en Sunchales ante Libertad.
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