Tras un robo, un verdulero sacó una escopeta, que se habría disparado de manera accidental. Una mujer de 42 años y su hija, que tiene de 13, fueron alcanzadas por la perdigonada. Ambas se encuentran fuera de peligro
Comenzó como un asalto, siguió como un accidente y pudo ser una verdadera tragedia. Un verdulero que intentaba defenderse de dos asaltantes terminó hiriendo a su esposa y a su propia hija, quienes se encuentran fuera de peligro.
El incidente ocurrió el viernes a la noche en el barrio Echeverría. Los vecinos indicaron que fue alrededor de las 21, en una verdulería que funciona sobre el pasaje Monserrat al 2.700. A ese lugar llegaron dos delincuentes a bordo de una motocicleta, uno de ellos bajó e ingresó a la verdulería. De acuerdo con el relato de los vecinos, el asaltante apuntó con un arma a la esposa del dueño del comercio y les robó dinero.
“El hombre (dueño de la verdulería) entró, sacó una escopeta que tiene para salir de caza y salió a seguirlos”, contaron los vecinos. Como no los pudo alcanzar, ya que los delincuentes huían a excesiva velocidad en la moto, el verdulero dio media vuelta y volvió al negocio. En ese tramo, se habría tropezado, habría caído y la escopeta que llevaba en la mano se habría disparado de manera accidental.
Para sorpresa de todos, la esposa y la hija del verdulero fueron alcanzadas por la perdigonada. La mujer, que tiene 42 años, sufrió una herida en uno de sus pies y hasta ayer permanecía internada en el Centro de Salud. La menor, que tiene 13 años, fue llevada al hospital del Niño Jesús y se recuperaba en una sala común. Ambas estaban fuera de peligro.
Este diario consultó a las autoridades de la seccional 14ª, que intervino en el hecho, pero se negaron a aportar datos sobre el caso. “Ya pasó la causa a la Fiscalía, no podemos informar nada a la prensa”, respondieron.
En el barrio, mientras tanto, los vecinos expresaron su preocupación ante el hecho y aseguraron que el dueño de la verdulería es una persona trabajadora, que ya había sido asaltado en otras oportunidades.
“Es una locura lo que está pasando en el barrio, todos los trabajadores tenemos que poner rejas y estar encerrados”, se quejaron los vecinos, que prefirieron resguardar sus identidades. “
“Este hombre sale todos los días a las cinco de la mañana para ir al mercado, labura todo el día, no es justo lo que le está pasando. Hoy perdieron de trabajar, habían comprado mercadería el viernes y se les va a podrir todo. Pero eso es lo de menos en comparación con que les pase algo a ellos. No es justo”, protestaron en el barrio.
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