Quisieron robar un comercio pero como no pudieron, lo incendiaron

Quisieron robar un comercio pero como no pudieron, lo incendiaron

Ocurrió en Salta y Castelli, en un edificio de tres pisos. El depósito del local y una casa quedaron completamente destruidos. “Fue pura maldad”, dijo el propietario.

Dos delincuentes intentaron asaltar un edificio de tres pisos ubicado en Salta y Castelli pero, al no poder concretar el robo, prendieron fuego el depósito de un comercio dedicado al alquiler de vajilla, situado debajo de los departamentos. El fuego se propagó rápidamente hacia la parte superior y provocó graves pérdidas en las casas del segundo y tercer piso, habitadas por una mujer y una familia con dos niños, respectivamente.

El hecho sucedió a las 5.20 del domingo, cuando un matrimonio y sus dos hijos de 5 y 10 años se despertaron asustados por el ruido que provocaban las pisadas de los desconocidos que andaban por el techo del edificio.  

Al detectar la situación, otro vecino disparó su arma de fuego con el propósito de intimidarlos pero los sujetos ya habían hecho el peor daño: sin poder consumar el asalto, habían incendiado un depósito en el que se guardaba mantelería, cubiertos, platos y demás elementos de cocina. En pocos minutos, el humo y las llamas se distribuyeron a través de las cañerías de ventilación y acapararon los distintos ambientes de las casas.

Gustavo, propietario del comercio, contó que al ver la intensidad del humo, bajó a ver qué pasaba. Allí descubrió la gravedad del siniestro y temió lo peor: su familia había quedado atrapada arriba. “Entonces me subí a la camioneta y choqué el portón para abrirlo y tratar de llegar a otra parte. En ese momento pensé en el incendio en el que murieron los cuatro chicos y me desesperé”, relató este lunes a 0223.

“Como no veía nada, los bomberos con máscaras ayudaron a bajar a los nenes y a mi señora. Sólo pensaba en que tenía que hacer algo para sacarlos vivos”, recordó.

Por la magnitud del incendio se necesitó la intervención de cuatro dotaciones de bomberos de los cuarteles Centro, Caisamar, Puerto y Monolito.

Un día después del hecho, Gustavo comenzó a calcular las consecuencias del siniestro. “En el depósito se perdió todo, lo mismo que en la casa del segundo piso, y lo que no se perdió, se arruinó”, lamentó. “Fue una desgracia con suerte, aunque todavía no puedo creer que pueda haber tanta maldad”, dijo por último

Comentá la nota