A través de una ácida nota, que firmó el secretario de Gobierno del Municipio capitalino, Juan Monteiro, Nuevo Compromiso Neuquino afirmó que las encuestas le dan un “empate” al candidato Horacio Quiroga con el del MPN, Omar Gutiérrez (en 27 puntos) y que no es cierto que el partido provincial tenga un 40 por ciento de piso en intención de voto.
Con el singular estilo que ya es marca registrada en esta campaña, NCN se permite especular con que una parte del voto del MPN irá para otros candidatos (¿para Quiroga, tal vez?), y menciona una inquietante “fuente” de una “oficina del Gobierno” que desmentiría, en privado, los dichos matemático-electorales del Gobernador.
“En una oficina contigua a la de Jorge Augusto suele estar presente un hombre muy inteligente que, para ganarse el puchero, aplaude todos los días, aunque de tonto o de loco no tiene un pelo. Cuando escucha a Jorge Augusto hacer estas predicciones, se agarra la cabeza y cuenta la historia de otra manera”, dice la nota firmada por Monteiro.
Aquí se reproduce textual el documento difundido este jueves por NCN:
Jorge Augusto y su extraña máquina de calcular
Si la máquina de calcular que Jorge Augusto utiliza para sacar proyecciones electorales es la misma con la que calcula y ejecuta el presupuesto provincial “agarrate catalina”, que la provincia estará en serios problemas.
Con el ánimo optimista de confundir y engañar a la población (y a un periodismo sin ganas de hacer cuentas), Jorge Augusto declara que el MPN obtendrá el 40% de los votos en abril próximo.
No le hace caso a las encuestas que circulan por su despacho, que no pronostican eso ni nada parecido. Se basa, según dice, en un simple cálculo matemático: 126.018 asistentes a la interna partidaria, dividido por 450.000 electores habilitados = 40%. PERO LE PIFIA. 126.018 % 450.000 es igual a 28%.
Visto el error, corrige inmediatamente y augura que sólo se presentará a votar el 80% de los inscriptos (eso es lógico). Entonces la cuenta será 126.018 asistentes a la interna MPN dividido 360.000 = 35%. TAMPOCO ES 40.
Su actual ministro de economía, Gutiérrez, aplaude sus ocurrencias (así llegó a candidato), pero no se anima (mal rayo lo parta) a decirle que la maquinita le miente.
En una oficina contigua a la de Jorge Augusto suele estar presente un hombre muy inteligente que, para ganarse el puchero, aplaude todos los días, aunque de tonto o de loco no tiene un pelo.
Cuando escucha a Jorge Augusto hacer estas predicciones, se agarra la cabeza y cuenta la historia de otra manera.
Dice que efectivamente fueron a votar en la interna MPN unas 127.000 personas. Pero que Jorge Augusto sólo obtuvo 70.000 de esos votos. Eso permite suponer que la fórmula encabezada por Gutiérrez tiene “asegurado” un 19,44% de los votos, y se pregunta CUÁNTOS de los 51.000 votos de Sobisch votarán efectivamente por sus ex rivales internos.
Dice que lo lógico sería suponer que la mitad del voto sobichista se inclinará por Gutiérrez, y que la otra mitad votará a un opositor o en blanco. De tal modo, si se le suman a Gutiérrez otros 25.000 votos (6,94%), cree razonable estimar que el MPN obtendrá “seguro” un 26,38%, de las preferencias electorales. NO 40.
Esa cifra le coincide exactamente con las encuestas que en las últimas semanas ve sobre el escritorio de Jorge Augusto, venidas de Buenos Aires, con tarjetas de importantes ministros e incluso de Cristina. Todas coinciden en 27 puntos, en empate con “Pechi” Quiroga.
Sonriendo, señala que de los 127.000 votos “movilizados” para la interna emepenista, 6.100 fueron votos en blanco, recurridos o impugnados. (4,80%). Y reconoce que esa masa de gente que salió de su casa a votar y votó en blanco o impugnó su voto, son muestra suficiente para comprender el sistema que el MPN utiliza con los empleados provinciales para resolver sus “internas”. “Te obligan a ir y a llevar a tu familia, amenazándote con el despido”.
También recuerda que “la maquinita de Jorge Augusto” falló mal cuando le aseguró a Ana Pechén (hace un año) que vencería a Guillermo Pereyra por 30 puntos de ventaja. “La cagó mal”, asegura. La pobre Ana se comió el caramelo envenenado de Jorge Augusto y Pereyra le pasó por encima sin que todavía haya podido recuperarse anímicamente.
Por eso, cuando “el jefe” pronostica resultados, en Casa de Gobierno ya nadie le cree y muchos comienzan a persignarse por las nuevas víctimas. Dios los bendiga.




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