Para tales fines, el jefe comunal mantendrá hoy una reunión crucial en la sede del ente estatal - Hay un tira y afloje entre Camuzzi, que asegura que no tiene capacidad para proveer gas para Obligado, y el Enargas, que afirma que el concesionario sí la tiene - Urge apurar definiciones
ANTECEDENTES
Como hemos referido, amén negarse varias empresas obligadenses a brindar un aporte que permita construir una estación de rebaje y abaratar los costos para los frentistas, se había sumado al complejo panorama una puja interminable entre Litoral, Camuzzi y el Enargas, por la necesidad o no de construir una extensión del gasoducto y por establecer quién debería en suma suministrar el servicio. Como los materiales para la red y para parte de la troncal ya se encuentran acopiados desde hace más de un año, el gobierno local había decidido cortar por lo sano y defin ir las cosas, a partir de un punto sin discusión: la obra se hace sí o sí. Pero esta alternativa tendía más a instalar una planta de GLP, al igual que en Carabelas, dejando de lado la posibilidad de una conexión directa al gasoducto de GN. Lo cual sería un pecado, realmente, considerando la proximidad al gasoducto, que pasa a pocos centenares de metros de Obligado, al otro lado de la 188. Pero las interminables idas y venidas entre los concesionarios y el Enargas, que no terminan de ponerse de acuerdo en cuanto a incumbencias y posibilidades de servicio, incidieron en una parte sustancial de las demoras. A esto se suma el hecho -lamentable- de que varias empresas grandes que operan en Obligado no se han mostrado dispuestas a realizar un aporte equivalente a los beneficios económicos que, en un año, lograrían al disponer de gas natural por red. Con este aporte, que amortizarían en un año, además estarían colaborando con el pueblo de Obligado, para que a los frentistas particulares les resulte más barata la conexión. Mientras tanto, estando licitada la construcción de la red y comprados y acopiados los materiales, los vecinos obligadenses, lógicamente, al constatar que no se producía ningún avance, no podían menos que manifestar una comprensible inquietud al respecto de la obra. Así que se había decidido cortar por lo sano. Obligado, sí o sí, tendrá gas por red. Pero de momento, todo indicaba que sería a través de una planta de GLP, que se instalaría en el mismo predio escogido antes para la estación de regulación. Pero con una planta de esas características solamente se podrá abastecer a los domicilios, y quedarían afuera del proyecto, indefectiblemente, las mismas empresas que hoy se muestran reticentes a realizar un aporte que, en rigor, estarían amortizando en un año, con clarísimas ventajas económicas hacia el futuro. Así que, en suma, lo que puede decirse es que la obra se hace sí o sí, y que ahora ya no se depende solamente de una planta de almacenamiento de GLP, sino que hay muy buenas posibilidades de volver al proyecto original, salvo algunas pequeñas modificaciones que deberán realizarse en cuanto a la ubicación de la estación de regulación y al recorrido de la troncal: nada imposible de subsanar.

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