El Cervecero se entrenó ayer por la mañana en el campo auxiliar, en lo que fue el regreso a los entrenamientos sin descanso, tras la dura derrota del pasado martes ante Banfield por la Copa Argentina.
En silencio y no con el mejor clima, los jugadores trabajaron en el aspecto técnico y regenerativo. Rodrigo Braña, Sebastián Martínez y Gonzalo Klusener se entrenaron aparte.
Quilmes no tuvo descanso luego de la dura caída del martes ante Banfield que significó la eliminación de la Copa Argentina, y ya se puso a trabajar pensando en el próximo objetivo: sumar de a tres el domingo ante Godoy Cruz de Mendoza. El encuentro se jugará en el Estadio Centenario desde las 15.10, con televisión en directo de la Televisión Pública y el arbitraje de Germán Delfino.
El plantel cervecero se entrenó ayer por la mañana, desde las 9.30 y a puertas abiertas en el campo auxiliar, donde en silencio y con un clima que no fue el mejor desde el aspecto anímico, los jugadores hicieron tareas regenerativas y técnicas. De esta manera volvieron a la actividad sin tener descanso, luego de la dura derrota del pasado martes ante Banfield por la Copa Argentina, ya que el próximo domingo deberán recibir a Godoy Cruz por la segunda fecha del campeonato. El trabajo comenzó con ejercicios de fuerza general en el gimnasio del Estadio Centenario, para continuar con una entrada en calor física en el anexo, en un circuito de coordinación y velocidad (con saltos a vallas y slalom entre conos y estacas). A continuación y luego de algunos toques de pelota, el plantel se dividió en dos grupos, como suele suceder en los regresos a la actividad. Un grupo tenía a ocho de los once titulares ante Banfield, es decir, a Nicolás Cabrera, Joel Carli, Leonel Bontempo, Alan Alegre, Adrián Scifo, Santiago Martínez, Lucas Pérez Godoy y Lucas Passerini. Estos jugadores hicieron trabajos regenerativos, con un trote liviano alrededor del anexo y ejercicios de elongación sobre colchonetas.
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