Quilmes ganó 1-0 con gol de Cauteruccio y claro, complicó a Independiente con un triunfo en un partido lleno de suspicacias: Racing jugó mal, pero no peor que en otros pasajes del torneo. Aunque el Rojo gane, no pasará al Cervecero.
¿Racing fue para atrás? Incomprobable. De Paul y Centurión mostraron ganas desde el arranque, en un primer tiempo donde igual la Academia casi ni pateó al arco. La defensa, en cambio, fue una invitación a la conducción de Elizari, a las subidas de Goñi y Mandarino. A la filtración de Cauteruccio: de la mano del delantero vino el 1-0 de un Quilmes que dominó con posesión y ataques criteriosos, sin que le sobre nada.
¿Quiso ganarlo, entonces, la Academia? No hizo mucho para demostrarlo. Inédito, salió a la cancha sin delanteros y mejoró con el ingreso de Cámpora. Tras un tiro del Cachorro, Trípodi se tuvo que revolcar para taparle el gol a Zuculini. Fue la única clara, poquísimo lo de Racing en ataque. Pero nada sorprendente: Tristán Suárez, Independiente, Atlético Rafaela... todos partidos que dan una muestra de la pobreza del equipo de Zubeldía a lo largo del torneo.
Mordiendo en el medio, con la chispa de Elizari y las ganas de Cauteruccio, Quilmes sumó tres puntos vitales: se alejó de Independiente, que ni ganando podrá pasarlo esta fecha. Racing continuó con la mediocridad de todo su torneo, pero con un manto de suspicacias encima. Porque algo muy grave iba a pasar en este partido. Y la derrota es eso: la profecía autocumplida.
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