El Cervecero perdió anoche como local 3 a 0 ante San Lorenzo de Almagro, por la cuarta fecha del Campeonato 2014 de Primera División. Los dirigidos por Pablo Quattrocchi empezaron jugando bien, pero antes de los veinte minutos se fue lesionado Arnaldo González y enseguida la visita lo pasó a ganar. Sintió el golpe, le hicieron el segundo, el tercero sobre la hora y volvió a caer.
Quilmes sigue sin ganar. Anoche volvió a perder, por primera vez como local en el torneo ante un San Lorenzo que jugó el partido como si se tratara de un entrenamiento. Tibio, casi desganado, el visitante se encontró con una victoria por goleada que por el desgaste que hizo durante los noventa minutos, fue impensada.
Casi sin despeinarse, la visita aprovechó los errores de un Cervecero sin ideas, que cometió algunas fallas defensivas que le costaron caro, además de que casi no generó peligro.
El partido comenzó con Quilmes manejando un poco más la pelota, dominaba, iba a buscar y con un par de pelotas aéreas sorprendía a un San Lorenzo distraído en defensa. La visita trataba de recuperar y de ir, pero sin precisión. Así, el partido era parejo, sin situaciones de gol y sin que ninguno diera tres pases seguidos. A los 19, una costumbre de cada partido en El Cervecero: otra lesión. Arnaldo González chocó con un rival y no pudo seguir con un esguince de rodilla, y fue reemplazado por Lucas Pérez Godoy. Emiliano Carrasco fue a la derecha y Pérez Godoy se paró en el doble cinco.
Y a los 22, en su primer avance, la visita se puso en ventaja. Desborde de Gonzalo Verón por izquierda, centro pasado y en el segundo palo cabeceó sin marca Héctor Villalba para el 1 a 0. La visita ganaba sin merecerlo y obligaba a Quilmes a arriesgar más. Por el contrario, ya sin "Pitu" González, San Lorenzo empezó a hacerse dueño de la pelota y El Cervecero tuvo que apostar al pelotazo para tratar de sosprender al rival. A los 40, la visita volvió a llegar y aumentó. Los dos centrales de Quilmes chocaron fuera del área y la pelota le quedó a Gonzalo Verón, que remató de afuera y la clavó abajo, ante una pobre resistencia de Walter Benítez: 2 a 0.
Sin despeinarse, San Lorenzo ganaba con dos avances ante un Cervecero que cometía errores. Y así se fue el primer tiempo, con un triunfo parcial de la visita totalmente exagerado, ante un Quilmes que tampoco merecía más. Hasta ahí, lo más lógico era un empate.

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