Con 93 Km2 y 580 mil habitantes, a escasos 20 kilómetros del obelisco, Quilmes está en condiciones de hablar de tú a tú con las más grandes ciudades del país. Sin embargo, desde el regreso de la democracia, su dirigencia parece haber asentado el hábito que la tiene en un segundo o tercer plano. Llega a su vidriera mayor, aprende a funcionar en la superestructura del poder para así saltar a otro cargo fuera del distrito.
El recorrido de hoy, seguramente será incompleto, parcial y hasta equivocado, pero su sólo enunciado dejará algo de valor para quién lo quiera recoger: un tema que nos compete a todos los quilmeños, que sigue ahí sobre la mesa.
EL CASO DE SAN JUAN
Para simplificar la comunicación buscamos un ejemplo de afuera como parámetro de comparación. Si bien las comparaciones no siempre resultan; en éste caso sirven como contraste. Recurrimos a la Provincia que durante estos días ocupa espacios en los medios nacionales: San Juan.
Aquella Provincia, protagonizó ayer una consulta popular para habilitar una reforma constitucional que habilite la re-relección de su gobernador, José Luís Gioja. Repasar sus números puede resultar de contraste: Veamos:
COMPARACION CON SAN JUAN
Con un territorio de 19.800 km2, tiene sólo 100 mil habitantes más que Quilmes. Son 680 mil, nosotros somos 580 mil. A la hora de votar, sus padrones anotan a 460 mil ciudadanos; ahí la distancia con nosotros se acorta a tan sólo 60 mil vecinos más; ya que en Quilmes se espera un padrón que orille los 400 mil votantes.

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