"No quiero que mis hijos piensen en irse del país"

El ministro de Trabajo bonaerense dice que el balance de los seis primeros meses es “absolutamente positivo”, y que el objetivo es “cambiar la realidad de la Provincia” y que todos se sientan contenidos.

En el momento de los primeros balances de gestión, transcurridos los seis me-ses iniciales del gobierno, el ministro de Trabajo, Marcelo Villegas, dialoga con La Tecla. La gobernadora María Euge-nia Vidal acaba de arengar a sus funcionarios en Vicente López, con algo de re-paso a lo realizado y mucho de expectativas a futuro, donde nuevamente aparecen las paritarias estatales y los desafíos de concretar las promesas de inversiones que generen empleo.

-¿Por qué la Provincia cuando le iba bien en el sector privado, en una empresa importante, resignando incluso económicamente?

-Mi decisión pasa por una invitación muy personal y atractiva que me hizo María Eugenia Vidal. Tratando de utilizar la frase de (Ronald) Reagan: “¿Si no es ahora, cuándo; y si no es con esta gente, con quiénes?”. No me hubiera sumado a un proyecto de estas características con otros espacios. Con María Eugenia es un placer trabajar. Y lo hago por mi familia, por mis hijos y por mis convicciones. 

-¿Y lo económico?

-Es verdad, lo económico tiene mucho que ver. Voy a vivir estos próximos años de ahorros y rentas, y fundamentalmente del producido de mi desvinculación de la empresa en la que trabajaba. Eso significa un acomodamiento familiar importante, pero mi familia me banca. 

-¿Ya lo atrapó la política?

-Siempre tuve la suerte de trabajar de lo que me gusta, y hacerlo con la gente que me siento bien. Siento que podemos tomar decisiones que transforman la vida de la gente y que tengo libertad de acción y decisión. Me gusta el trabajo que hago; y si eso es que me atrapó la política, por ahí me atrapó. 

-Está contento.

-Yo estoy contento, me levanto contento y todos los días me acuesto tranquilo, sabiendo que hicimos cosas con mucha trans-parencia y valores; por ahí equivocándonos, pero no con mala intención. Quere-mos cambiar la realidad de la Provincia, no quiero que mis hijos piensen en irse del país.

-¿Cuál es el balance del semestre, con paritarias que permitieron iniciar las clases pero difíciles con otros sectores, incluso con juicios?

-El balance para nosotros es absolutamente positivo. En la Provincia hay 38 gremios estatales, y cerramos las paritarias con todos. Con los docentes arrancamos bien, tenemos cláusula de revisión, y veremos cómo avanzamos en función de la evolución de inflación; yo creo que hoy los docentes están cubiertos. En el caso de la (ley) 10.430 estamos arrancando las mesas técnicas para estar en julio renegociando los salarios del segundo semestre.

-¿Y los que fueron a juicio?

-Hay un sector que ha judicializado, ca-si diría que en forma artificial, la paritaria de la 10.430, que cuando ha logrado que nos aviniéramos a cumplir con lo determi-nado la Cámara en lo Contencioso Admi-nistrativo, volvió a patear la pelota hacia delante, recusando, porque no están dispuestos a aceptar las reglas democráticas de la paritaria; en función del perfil mediático de algún dirigente, que refiere siempre a utopías regresivas...

-¿Lo dice por Oscar de Isasi?

-Hablo por ATE en general. Isasi es una parte de ATE. Y el dirigente que mencionás, “El Colo”, sabe que le hemos resuelto infinidad de problemas en la me-sa de diálogo. Un caso concreto: la situación planteada con algunos despidos en el Ministerio de Agroindustria. Pero bue-no, cada uno es como es. Yo tengo la responsabilidad de representar a la Gober-nadora en materia laboral, y a los bonaerenses, y no nos vamos a salir del camino.

-¿Hay más una sensación de despidos que despidos?

-Los que antes eran oficialistas y ahora son oposición hablaron siempre de sensaciones. Hace algunos meses se ha-blaba de que había una catarata de despidos, y eso justificó una especulación política para sacar una ley antidespidos, que, en realidad, es una ley anti-empleo. Cuando uno va a los datos duros, el empleo se mantuvo; con bajas en unos sectores compensadas y con subas en otros. Argentina no genera cantidad suficiente de empleo de calidad desde hace 4 o 5 años, producto de la inflación y la ma-nipulación económica a la cual estuvimos sometidos como sociedad. 

-¿Esa sensación de despidos no contribuyó a que en las paritarias los trabajadores perdieran con relación a la inflación?

-No, porque eso hablaría mal de nosotros como negociadores. Los que primero hablaban de catarata de despidos, después terminaron diciendo que en realidad no era que había tal cosa, sino que hay una sensación muy fuerte de posibilidad de despidos. Nosotros cerramos paritarias lo más rápido que pudimos; por la inflación que traíamos de arrastre y porque venía el tren de las tarifas. Hoy decimos que los empleados públicos bonaerenses enfrentaron precios nuevos con salarios nuevos. 

-Pero hubo aumentos del 15 por ciento con una inflación que superó ampliamente eso.

-En otros ámbitos la gente enfrentó precios nuevos con salarios viejos, porque las paritarias privadas están arrancando ahora.

-¿Cuánto es el nivel de desempleo de la Provincia y cuál es el que debe haber cuando usted deje la gestión?

-Si tomamos los datos de la ENAPROSS, heredamos una Provincia que estaba entre el 10 y el 12 por ciento de desempleo. Lo razonable para un país como el nuestro, con la potencialidad que tiene, es que el día que dejemos el gobierno tengamos un índice de desocupación entre el 4,5 y el 6 por ciento, que técnicamente es desocupación cero. Y queremos que cando demos esa estadística sea sin contaminarla con los planes sociales. No te olvides que en los últimos diez años, cuando se hablaba de desempleo se metía adentro a los planes sociales, entonces las cifras eran un poco espurias.

-¿Qué le gustaría que quedara cuando termine su gestión?

-Me gustaría que quedara un ministerio con mejor imagen que el que recibí. Donde la gente sepa que puede ir al ministerio y va a tener una respuesta rápida, eficiente, concreta, y que le van a decir la verdad. La gran batalla a dar es que el servidor público sienta que cada vez que está frente a un vecino es un momento de la verdad y que debe dar lo mejor que tiene. Quiero dejar un ministerio informatizado, digitalizado, respetado por los colegas, los sindicatos y las empresas.

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