“Quiero convertir toda esta bronca en un acto solidario”

La inundación golpeó fuerte al pintor Lido Iacopetti pero él no baja los brazos y hará una subasta benéfica para ayudar a los que “la pasaron peor”

El relato de Lido Iacopetti y de su fiel compañera Teldy es igual de estremecedor que el de la mayoría de los vecinos de Barrio Norte. Cerca de un metro de agua, estancada por casi doce horas, causó estragos en su casa, arruinando muebles, ropa, electrodomésticos, el auto y lo más valioso para un pintor: sus pinturas. El panorama, para este matrimonio platense de casi medio siglo de vida compartida, es devastador. Sin embargo, y con un optimismo envidiable, Lido encontró una forma para intentar sanar tanto dolor. “Quiero convertir toda esta bronca en amor, en un acto de solidaridad”, relató el artista, quien realizará una subasta benéfica con las obras que logre recuperar para ayudar a los que “la pasaron peor”.

Cuando pocos días faltan para que se cumpla el primer mes del trágico temporal que le costó la vida a más de cincuenta personas, Lido y Teldy todavía no pueden creer el fenómeno que azotó a la Ciudad y que los puso a prueba como pareja una vez más. “No sé de donde sacamos fuerzas. No creo que ni ella ni yo podamos sobrevivir a otra inundación así”, aseguró el artista.

Desde el miércoles 3, cuando el agua comenzó su retirada, empezó lo más difícil: el caer en cuenta de todas las cosas materiales y afectivas que la inundación les había arrancado. “Es una impotencia muy profunda tener que despojarte involuntariamente de los recuerdos que fuiste creando a lo largo de toda esta vida”, manifestó el pintor, quien todavía recuerda el temporal del 2002 en el que, apenas 10 centímetros de agua, le arruinaron más de un centenar de obras.

En aquel entonces, Lido pintaba arriba, en un pequeño atelier montado en una buhardilla, y guardaba las obras en el depósito que había armado en el lavadero. Aunque no fue mucha el agua que entró, fue suficiente para arruinar toda la primera fila de cuadros apoyada sobre una pequeña base de madera en el piso. Gracias a esa experiencia, el también profesor de Historia del Arte cambió de estrategia: comenzó a pintar abajo y guardó cuadros arriba. Sin embargo, ante la falta de espacio, hizo en el taller dos estanterías para almacenar algunas de sus pinturas: una a cincuenta centímetros y la otra a un metro y medio del suelo. En ese momento no analizó la posibilidad de que en su casa de 33 entre 11 y 12 pudiera llegar a entrar casi un metro de agua.

MARCA DE AGUA

Con la casa patas para arriba, las obras quedaron un poco rezagadas. “Lido no quería entrar al taller porque se imaginaba el panorama”, relató Teldy, en un alto de las tareas de limpieza que no abandona desde hace 25 días y por las que ya bajó más de cinco kilos entre los quehaceres y la angustia.

Como era de esperar, toda la primera estantería de cuadros quedó bajo cuarenta centímetros de agua. Se trata de otro centenar de obras perdidas pero, esta vez, de un valor inestimable para Lido. “La mayoría pertenecía a la década del 70, son cuadros que ya no puedo volver a pintar. Planchas irregulares, con entrantes y salientes, en las que innovaba con nuevos soportes y materiales, como el chapadur, el aglomerado y los acrílicos que recién salían”, relató el artista y contó cómo en ese momento la desesperación le recorrió el cuerpo de punta a punta y la opción de bajar los brazos se instaló en su mente.

Pero esa parálisis duró poco. Lido, en ese instante en que la vulnerabilidad comenzó a ganarle terreno a la fortaleza, recordó que siempre, aún en las peores tragedias, se puede hacer algo bueno. Así, con la incondicional ayuda de Teldy, fueron sacando uno por uno los cuadros del taller, tirando con profundo pesar los que se deshacían, y tratando de recuperar lo mejor posible a los menos castigados porque, con ellos, iban a hacer una obra de bien.

“Con las pinturas que pude rescatar voy a hacer una subasta a beneficio de los que la pasaron peor. La idea surgió como reacción a esta adversidad, testimoniando a través de mi obra los efectos de la inundación. Yo no soy restaurador, soy un pintor. Entonces lo que puedo hacer es convertir toda esta bronca en amor, en un acto de solidaridad. A la adversidad le opongo este desafío, que me da fuerza para no darme por vencido”, concluyó Lido, muy entusiasmado con esta iniciativa a la que llamará “Huellas de la inundación” y que estará integrada por obras marcadas por el trágico temporal del pasado 2 de abril, en un espacio que todavía resta definir.

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