Jorge Castillo irá mañana a Santa Rosa para reunirse con los concejales y explicarles los términos del acuerdo "de palabra" con el intendente Salgado.
"El miércoles va arder Troya". Esa fue la contundente frase que lanzó el dueño de La Salada, Jorge Castillo, para resumir lo que será su presencia mañana en la sede del Concejo Deliberante de Santa Rosa, en donde se reunirá con los ediles locales para explicarles su "realidad" con respecto al megapredio que gestiona en ese departamento y que últimamente estuvo en el ojo de la tormenta, en el marco de la severa crisis que enfrenta el municipio.
En diálogo con MDZ, previo a su llegada a la provincia para participar de la audiencia, Castillo se desligó de las acusaciones del intendente Sergio Salgado sobre una deuda de 2 millones de pesos. Reiteró que "el municipio nunca me dio un papel" sobre el convenio "de palabra" entre ambas partes y aseguró que quiere seguir trabajando, "pero con todo plasmado en un papel". De todos modos, manifestó: "Si no me quieren, me voy".
Aunque está a más de 1.000 kilómetros de distancia, Castillo está muy atento a lo que se habla en Mendoza sobre La Salada. Confesó que gracias a la extensión de alertas de Google se enteró de las acusaciones que Salgado y otros políticos santarrosinos vertían sobre él y decidió directamente comunicarse con el Concejo Deliberante para pedir una audiencia.
En Santa Rosa, Castillo explicará los detalles del convenio "de palabra" que selló con la Municipalidad hace tres años. Aseguró que el ejecutivo le pidió recibir la recaudación del estacionamiento en La Salada y una reducción del cobro de impuestos a los feriantes santarrosinos a cambio del pago de los impuestos municipales. Desde el principio, según el dueño de La Salada, se pidió a la comuna plasmar en un documento una reglamentación del acuerdo, pero solo recibió evasivas, aunque él sí respetó los términos del mismo. "Hasta el día de hoy la Municipalidad está cobrando lo del estacionamiento", afirmó.
Esta falta de papeles fue lo que le habría impedido al empresario bonaerense ejecutar el resto de lo proyectado: "Tuve la posibilidad de ampliar las instalaciones con un parque industrial, un frigorífico, una bloquera y una fábrica de fideos, pero jamás me dieron un documento donde me daban el terreno. Ellos me incentivaron a instalar más cosas, pero no iba a poner ni un techo en un lugar donde no tengo nada".
En ese sentido, Castillo indicó que siempre intentó tener una respuesta oficial, y que ello incluso le valió desplazar al administrador de La Salada mendocina, quien curiosamente era uno de sus sobrinos: "Le pedí que, cada vez que estuviera en Santa Rosa, fuera a la Municipalidad y presentara un escrito para la firma del convenio. Cuando saltó todo el escándalo, le dije que me entregara los comprobantes de las presentaciones para ir hasta allá y explicar la situación, pero me dijo que nunca había ido".
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