A mi querida Unión Cívica Radical: ya es tiempo de hablar claro

Cuando comenzó la épica batalla iniciada por Raúl Alfonsín, en la década del `70, con su gloriosa y vigente Línea Interna Movimiento Renovación y Cambio.
Ponía de pie nuevamente al radicalismo y su premisa es: partido abierto para todos, respeto irrestricto a las normas, respeto al diverso y meter más políticas a la democracia.

Además de tener presente la solidaridad, equidad y una militancia comprometida y millones de argentinos nos incorporamos a esta gesta de vida y paz.

Habiendo finalizado este proceso eleccionario internos donde el afiliado radical eligió el nuevo gobierno del centenario partido para el período 2010-2012.

He planteado oportunamente las irregularidades que creía conveniente hacer conocer a nuestra Junta Electoral encargada de fiscalizar el proceso comicial y evitar todas las anormalidades.

Ahora que estamos más tranquilos todos y debemos asumir las responsabilidades que nos confió el afiliado, éste es el momento en el que deberíamos poner fin a la indiferencia y el dejar pasar las cosas de la vida interna, sin comprometerse y dar malos ejemplos a la familia radical y a nuestra gloriosa juventud.

Es necesario abrazarnos a las instituciones, recuperar nuestros valores que dieron origen a la Unión Cívica, aceptar a la ley (Carta Orgánica Partidaria), honrar los contratos y compromisos; exigir trasparencia, apreciar y valorar el mérito de la militancia comprometida.

La rica historia de nuestro partido está llena de hombres y mujeres que entregaron todo por la Patria, y es por ello que pido como aquellos dirigentes de la época le decían al querido don Hipólito, y “ahora qué hacemos don Hipólito”. “Hay que empezar de nuevo” a caminar la República y decirle a la gente que el radicalismo siempre estará esperándote en cada esquina de la Patria para empezar de nuevo a construir un partido para todos, donde estamos contenidos y comprometidos con el ideario radical.

Radicales evitemos esto que está en el “Martín Fierro”. Hacete amigo del juez, no le des motivo de qué quejarse. Amigo del juez y no de la Justicia.

Nosotros los radicales, por historia, por compromiso, hemos estado siempre al lado de la Justicia; siempre cumpliendo con la Constitución Nacional y Provincial. Ergo, debemos ser amigos de nuestra Carta Orgánica Partidaria (nacional y provincial) y no defraudarla, y lo más grave no trampearla, queriendo eludir todos los artículos que nos indican como afiliado lo que debemos hacer.

No me cabe duda de que hay mucho que debatir en el radicalismo, hagámoslo ahora, porque es nuestra obligación hacerlo. Quizás suenen fuertes estas expresiones que no me pertenecen, y mi conciencia y mi corazón comparten totalmente y dice: el que aspira a ser águila debe mirar lejos y volar alto; el que se resigna a arrastrarse como un gusano renuncia al derecho de protestar, peticionar y opinar terminan aplastándolo.

Ser digno significa no pedir lo que se merece ni aceptar lo inmerecido. Mientras los serviles trepan entre las malezas del favoritismo, los austeros ascienden por las escalinatas de sus virtudes. (José Ingenieros, “El Hombre Mediocre”).

En la historia argentina y catamarqueña tenemos hombres y mujeres que de la austeridad se aferraban para llegar lejos; acá están los nuestros: Alem, Yrigoyen, Illia, Balbín, Sabattini y Raúl Alfonsín, y no nos olvidemos de don Arnoldo, don Yamil Fadel, entre otros.

Correligionarios, ya no debemos perder más el tiempo y empecemos a hablar claro; empecemos a dar el ejemplo interno y de cara a la sociedad, respetando a rajatablas nuestra Carta Orgánica.

He observado durante este tiempo, que en cada proceso electoral interno nos hacemos los sorprendidos y no cumplimos con los preceptos instituidos en la Carta Orgánica.

Empecemos a hablar claro y hagamos la reforma de la Carta Orgánica para adecuarla a estos tiempos y que tenga una sola interpretación, acatarla y someternos a sus disposiciones.

Hablemos claro y no nos hagamos los distraídos y pongamos en funcionamiento el Tribunal de Conducta, (artículos 58 al 70). Este instituto establecido en la Carta Orgánica no funciona desde el 2003, y en cada Convención partidaria no nos animamos a designar los hombres y mujeres que deben asumir esta importante y delicada misión de dictar justicia ante los permanentes hechos de inconducta pública y partidaria.

La Unión Cívica Radical debe hacer funcionar el centro de estudio radicales (artículo 91), cuya función es elaborar las pautas técnicas sobre la UCR, preparar su plataforma electoral y programas de Gobierno.

También debe funcionar anualmente la Escuela de Formación Política (artículo 92), y tiene la misión y función de difundir y actualizar la doctrina del partido, formar dirigentes, organizar cursos de capacitación entre tantos temas importantes de la vida política de la UCR.

Correligionarios, siempre realizaré aportes, opiniones, ideas, sugerencias y trabajo, para que en serio nos animemos a hablar claro, y desde mi punto de vista digo que si no tenemos la libertad para hacerlo, caeremos en el pesimismo y poca participación en la vida interna.

La libertad que supimos construir debe ser nuestro norte, y es por ello que para algunos la libertad molesta cuando discutimos y seguramente prefieren que se oculten las cosas.

Tenemos problemas y aspiramos a que nuestros hijos sepan que la libertad no nació espontáneamente, que protestar, hablar claro, pensar y decidir con la dignidad de mujeres y hombres libres fue una conquista dura y prolongada.

Para finalizar, debo afirmar que este partido de las libertades y el respeto irrenunciable por las normas, no debe caer nunca más en esta falta de respeto que le hacen algunos encumbrados dirigentes, con el desprecio permanente de sus obligaciones referidas puntualmente con el aporte partidario, y alguna vez deben recibir el castigo que establece la Carta Orgánica de excluirlos del padrón partidario. Es una vergüenza andar haciendo plan de pagos, compromisos ante escribanos y diciendo que no saben dónde dejar la plata porque no conocen el domicilio del Comité, así pactaron pagos adeudados y la historia nos dice que no van a cumplir tal como sucedió de los históricos deudores de 2004.

Como dijo el ex fiscal de la Nación, doctor Julio Strassera: “Señores jueces, voy a decir una frase que no me pertenece, le pertenece al pueblo argentino. Nunca más”.

Radicales, nunca más permitamos que ocurran estos hechos que dan vergüenza ajena y erradiquemos estas prácticas que parecen habituales para conspicuos dirigentes. ¡Adelante radicales!

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