El gobernador negó que el reparto de dinero sea desigual.
"Estamos dando todo lo que necesita cada una de las administraciones para funcionar normalmente. No es algo caprichoso, como dice LA GACETA, que le queremos dar menos. Al contrario, a ninguna municipalidad del interior le faltará absolutamente nada", indicó.
Por otro lado, Alperovich agregó: "en primer lugar -en referencia a Amaya- tiene todo el Pacto Social Sueldos, que es lo que necesita, y después tiene el Pacto Fiduciario Obras. Si necesita más, tendrá más".
Las diferencias de los montos anuales surgen de la comparación entre los anexos (cuadro de cifras para cada municipio) de los decretos de 2009 y de 2010. Todos reciben una suba en las partidas, pero la capital quedó con el índice menor.
El Pacto Social es un acuerdo entre el Gobierno y los municipios, por el que la Provincia envía los fondos para el pago de los sueldos de los estatales. Las Municipalidades, a su vez, deben ceder la coparticipación. De ese modo, se garantiza la paz social: el Gobierno otorga los préstamos, los municpios pueden abonar los sueldos, y devuelven esos fondos con los recursos coparticipables.


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