“No queremos llegar a hacer justicia por mano propia”

“No queremos llegar a hacer justicia por mano propia”
Los familiares de Emanuel Vázquez, el adolescente asesinado en el Lomas del Mirador II, afirmaron que el crimen no fue en un enfrentamiento entre bandas

“Vamos al Lomas 2”, indica UNO a la taxista. “¿Llevamos chalecos?”, pregunta la conductora y sonríe. El estigma que sufren los vecinos que viven en la zona este de Paraná se reforzó con sangre la semana pasada.

Un pibe de 16 años murió de un tiro en la nuca, y sus familiares quieren aclarar a los medios qué pasó. Desde las Cinco Esquinas son unas 20 cuadras por Churruarín, y unas seis más en zig-zag hasta Quirós. En los barrios Lomas del Mirador 1 y 2, separados por esta última calle, andaba muy poca gente afuera ayer a la siesta. Era por el frío, pero también porque nadie quiere que alguna bala caliente otra vez los ánimos. Un poco más allá, un patrullero trata de marcar una presencia que se extrañó el miércoles a la noche, cuando una infernal balacera acabó con la vida de Emanuel Vázquez.

Por calle Quirós hay varios lomos de burro o reductores de velocidad. Fue una conquista de los vecinos pero no para evitar que los conductores imprudentes aceleren, sino para complicarles el paso a los que circulan en moto y abren fuego con armas de cualquier calibre contra las casas y la gente.

Hace unos cuatro años, vecinos del Lomas 1 levantaron un muro para evitar los arrebatos de quienes robaban y corrían hacia el Lomas 2. Los acusados denunciaron discriminación y lo derribaron en parte.

Lejos de aquella controversia, el jueves a las 22.30, lo que quedó de aquel muro de la discordia sirvió de trinchera para los tiradores: desde atrás de los ladrillos se asomaban, apuntaban y tiraban. Enfrente estaban Emanuel y dos amigos. El jueves, sus familiares y amigos terminaron con la demolición.

El exterior de las paredes de varias casas del Lomas 2 que bordean la calle Quirós están decoradas a balazos. Algunos autos también tienen perforaciones en las chapas y los focos del alumbrado público cada tanto deben reponerse. Los gurises del Lomas saben que cuando suenan los balazos deben dejar las bicicletas y las pelotas y tirarse al piso o meterse debajo de una cama.

“Fui y lo vi tirado boca abajo”

En la casa donde se crió Emanuel unos 15 familiares se pudieron amontonar para contar su verdad. La voz de Ana, la madre del joven asesinado, es la que comanda: “Él era loco de los alfajores, se comió uno y me dice ‘quedé cebado, está para el otro’. Le digo ‘no salgás más en la moto, porque andan los de allá abajo a los tiros’. Dijo ‘la guardo y me voy para ahí arriba’, la casa de mi hermana. Me dice ‘dame 2 pesos para un alfajor’, ‘bueno tomá comprate y no andés por ahí que andan a los tiros’. Salió y escuché las explosiones, estaba sentada acá, me estaba por peinar y salgo corriendo, y cuando llego a la vereda viene el chico Iván y mi hermano, y me dicen ‘te lo mataron al Ema’, y cuando fui corriendo lo vi tirado boca abajo ahí, frente al muro”.

El hermano de Emanuel también recuerda con detalles los últimos minutos de Emanuel: “Él sacó la moto, me dice ‘vamos a dar una vuelta’, no andaba nadie en la calle, ‘bueno vamos’ le digo. Dimos una vuelta y me dice ‘vamos a guardar la moto y subimos caminando’. Subimos, guardamos la moto y cuando salimos íbamos a doblar para allá, había otro pibito, nos llama, fuimos y estuvimos hablando como 10 minutos. Y ahí nos cayeron dos locos por atrás del muro y nos cagaron a tiros. El único que zafó fui yo porque al otro pibe también le pegaron, pero está bien. Cuando yo salí no había nadie, estaba él solo tirado, y pedí ayuda, ya no podía hacer nada para salvarlo”.

Enseguida “el barrio se levantó”, aseguran los familiares de Emanuel, y los policías “empezaron a los tiros”. “Vinieron del Jauretche, del Lomas 1 y los de acá. Me zumbaban en la cabeza las balas. Era el momento de agarrarlos a ellos. Y los otros tiraban desde abajo, y decían que éramos nosotros, pero de dónde si no tenemos nada, si no, no hubiese pasado lo que pasó”, dijo un tío de la víctima. Una tía agregó: “Le dije al comisario: dame un fierro y un chaleco antibalas que yo bajo”.

“No fue un enfrentamiento”

Ana aclaró y desmintió las versiones que circularon sobre el hecho: “Quiero que quede bien en claro, que mi hijo tenía 16 años y era mi bebé. No andaba con armas de fuego, no pertenecía a ninguna banda, sí se juntaba con los chicos del barrio porque se llevaba bien con todo el mundo. La vida de él era andar en moto, pero jamás lo vieron tirar un tiro, ni con gomera andaba. No tiene denuncias de nada, estaba estudiando y quedó como alumno libre porque lamentablemente estábamos pasando por una situación mala y empezó a changuear con mi yerno”.

La mujer está convencida de quiénes son los responsables del asesinato de Emanuel: “Los que siempre venían y nos tiroteaban eran Muñequito Abasto, el tal Remolacha, el Adrián, el Cachete Abasto, un tal Raúl, todos adolescentes, tienen una enfermedad, una obsesión con los pibes del Lomas, que no les tiran a ellos. Hay enfrentamientos de tiros pero los pibes del Lomas quedaron en el medio de ese problema, ellos se la agarraron con los gurises de acá, que no buscan problemas, no andan armados. Yo los conozco desde que eran así de chiquitos, que no me vengan que él (por Muñequito) no andaba acá, porque son todas mentiras”.

Factura para los jueces

“Acá lo que necesitamos es seguridad y que los jueces se pongan las pilas”, reclamó una de las tías de Emanuel. Otra agregó: “No podemos salir para el lado de Churruarín porque somos perseguidos, amenazados, insultados”.

“Estuvimos más tiempo nosotros yendo a declarar que ellos presos”, ironizó el padre de Emanuel. “Siempre da la casualidad que cada vez que pasa algo el Muñequito está en San Benito”, agregó la madre.

Una de las tías expresó el deseo de la familia: “Nosotros en ningún momento dijimos que nos vamos a vengar, queremos que hagan justicia y los encierren”. Pero el chico que vio a Emanuel morir al lado suyo, no tendrá mucha paciencia: “Queremos que la Justicia haga algo, si no, vamos a empezar a hacer justicia por mano propia nosotros, y no queremos llegar a eso”, afirmó.

“No lo merecías”

La novia de Emanuel escribió una emotiva carta en Facebook, expresando el dolor por su muerte: “El amor de mi vida, mi único amor para toda la vida, vos no te merecías esto, eras excelente persona”, y agregó: “Por qué loco, millones de veces te dije que te alejes de los bardos, que dejes todo y vos me decías que lo ibas a hacer...”

“Muñequito estaba en San Benito”

Ayer al mediodía, Gustavo Muñequito Abasto y Gustavo Gatito Olivera fueron llevados a declarar al Juzgado de Instrucción Nº 8. En el primer piso de Tribunales estaban la madre de Abasto, Ángela, y sus dos hijas. La mujer dio su versión, defiende a capa y espada la inocencia de su hijo y le dio al juez los nombres de los que mataron a Emanuel Vázquez, aunque públicamente prefirió no decirlos.

“Él no fue, todos dicen que fue, que lo vieron, pero él estaba con la hermana en San Benito, y hay testigos de que estaba ahí. Yo pongo las manos en el fuego porque él no fue, yo ya di los nombres de los que fueron”.

Consultada por UNO sobre cómo supo, contestó: “Ellos mismos cuando les pregunté se pisaron. Si tengo que declarar y defenderlo a mi hijo lo voy a hacer. Estoy poniendo todo, corro el riesgo de que me tiroteen la casa”.

También contó que quienes ella señala como los asesinos “son del Municipal y del Hijos de María. Ya hablé con las madres, los chicos dijeron que se iban a presentar”.

Ángela recordó que Muñequito “estuvo casi cuatro meses resguardado en el Copnaf, y decía que lo veían por todos lados tirando”. Y se quejó de que “los del Lomas del Mirador cada cosa que pasa acusan a los del Municipal”.

Sobre el conflicto, que lleva varios meses, la mujer explicó: “Hay un desencuentro entre el Lomas del Mirador, el Municipal, Hijos de María y Jauretche, es un descontrol. Pero la Policía tiene que investigar, porque ese día (cuando mataron a Vázquez) primero dijeron que fue Freddy Olivera, pero él está preso. Después dijeron que era Muñequito, después que era el hijo de Freddy, después fulano y mengano, porque no saben quién fue”.

Además, Ángela se refirió a las acusaciones que recibe su hijo acerca de múltiples hechos delictivos: “Con las otras causas quedó con falta de mérito. (El juez de Menores, Mario) Gómez del Río, dijo que en las causas los testigos no se presentan, están las denuncias por ponerlas nomás. La Policía tiene que investigar”.

Por último, la madre de Muñequito derribó algunos mitos sobre el barrio donde reside hace nueve años: “En el Municipal se vive tranquilo, dicen que hay tiroteos pero adentro no es así”. Consultada acerca del vecino sobre quien se apunta la responsabilidad de numerosos hechos, afirmó: “De Gustavo Barrientos no puedo decir nada porque lo conozco desde chiquito, los vecinos de ahí no tenemos problemas con él. El que se mete en problemas es porque quiere meterse, no porque nadie lo obliga”, concluyó.

Al finalizar el diálogo, un policía subió esposado a Gustavo Abasto. El muchacho esbozó una sonrisa, saludó a su madre, a sus hermanas y a su abogado defensor, Walter Rolandelli, con quien ingresó al despacho de la jueza Elisa Zilli. La magistrada lo indagó pero se abstuvo de declarar hasta tanto su abogado tome conocimiento de los elementos de la causa.

El imputado Olivera asistió a la indagatoria defendido por los abogados Héctor Toloy y Boris Cohen. El joven de 21 años declaró todo lo que hizo durante el miércoles con todos los detalles. Ambos acusados fueron trasladados a la Unidad Penal Nº 1, donde permanecerán alojados a la espera de novedades en la causa por el homicidio.

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