Se radicó días atrás, una denuncia en la comisaría 3ª por agresión de un cuidacoches a un hombre que salía de su domiclio en la zona oeste. Los reclamos son recurrentes como el pedido a las autoridades municipales para que se regularice la actividad
La problemática de los "trapitos" parece ser un tema al que aún las autoridades locales no le encuentran salida; si bien es una asignatura pendiente desde hace años alguna medida se debe tomar para regular la actividad que ha provocado el cuestionamiento de los vecinos en distintos puntos del distrito. Días atrás en la seccional tercera se radicó una denuncia por agresión de uno de los cuidacoches que se desempeñan en inmediaciones de la Clínica Modelo. La víctima fue un vecino que como todos los días salía de su vivienda.
Tal consta en la denuncia radicada en la seccional de la zona oeste "un vecino se retiraba de su domicilio en ocasión que uno de los sujetos que a diario se encuentran en la vía pública sin mediar palabras comenzó a insultarlo para luego tomar una varilla e intentar agredirlo físicamente".
Ante tal situación los comerciantes intentaron aprehender al "trapito" que de inmediato se dio a la fuga. Lo cierto es que las quejas son coincidentes de vecinos de otros barrios acerca de la situación de los cuidacoches; si bien no es válido estigmatizar, la problemática debe ser considerada por las autoridades municipales.
Vale recordar que el año pasado el exintendente Gutiérrez impulsó un empadronamiento para regularizar la actividad y algunos cumplen funciones en la Comuna, pero el tema sigue siendo una cuestión sin solución.
Asimismo, se puede tomar el ejemplo de otros distritos donde la actividad está controlada tal es el caso de Berazategui, donde los adultos mayores cobran el estacionamiento a los conductores y un porcentaje de lo recaudado es destinado por la Municipalidad a entidades de bien público de ese partido.
Las zonas comerciales son lo puntos donde los "trapitos" se desempeñan y en los fines de semana se dan episodios de violencia con algunos de ellos en inmediaciones del centro local, en la denominada zona de los boliches que comprende la calle Garibaldi en el radio que abarca San Martín hasta Mitre. Las peleas entre los mismos cuidacoches son una constante ya que por medio de la violencia ejercen el "control" del estacionamiento en las cuadras mencionadas.
Sin dudas que la solución no pasa por prohibir la actividad sino por regularla por medio de una normativa y es potestad de la Comuna implementarla, de manera tal que se atiendan los reclamos de los vecinos y al mismo tiempo se permita trabajar a muchas de estas personas que buscan el sustento diario para subsistir o llevar un plato de comida a sus familias.
En ese contexto habrá que discriminar quienes se escudan detrás de esta actividad para intimidar y agredir a vecinos y comerciantes de aquellos que lo hacen en forma respetuosa y responsable. A modo de conclusión, la salida pasa porque las autoridades de la Comuna tomen cartas en el asunto ante un problema que data de varios años donde una tarea que comenzó como algo informal hoy debe tener una normativa que permita controlar la actividad a través de un ordenamiento que deje conformes a los vecinos y no prohíba por medio de la exclusión dejar en la marginalidad a los que intentan "ganarse el mango diario".
Contra los cuidacoches
El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, es tajante al referirse al tema: la intención es erradicar a "todos los trapitos y los policías que estén relacionados con las mafias" que manejen a los cuidacoches. El tema volvió a la discusión pública luego de la agresión a Leonel Biasutti, en el partido de San Martín; joven que sufrió doble fractura de maxilar tras negarse a darle dinero a un "trapito" que está detenido.
La intención de Ritondo es "unificar criterios en todos los municipios, principalmente en el conurbano" y también, manifestó que pedirá al bloque de legisladores provinciales de Cambiemos que "empiece a tratar" un proyecto que prohiba a los cuidacoches en la Provincia.
Lo que desató la polémica fue el caso de Leonel Biasutti que había ido con unos amigos a un boliche de San Martín. Estacionó su vehículo en la esquina de Ayacucho y Tres de Febrero en San Martín. En ese lugar, en donde hay boliches, es concurrido por jóvenes y también hay muchos trapitos.
El agresor, fue filmado por las cámaras de seguridad de un comercio de la zona, y fue identificado como Fernando Abelik, quien fue detenido y está a disposición de la Justicia.
Abelik, un joven de 29 años que en las redes sociales aparece fotografiado manipulando armas de fuego, resultó ser empleado la Dirección de Tránsito de San Martín. Lo cierto es que parece haber una decisión política para ir a fondo desde el Ejecutivo provincial a poner coto a la actividad; el año legislativo será clave para ver si prospera el proyecto de Ritondo.

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