Quejas de pasajeros por las tarjetas interlíneas

Dicen que muchas vienen falladas y advierten que cada vez son menos los puntos de venta para adquirirlas
Distintos usuarios de micros de la Región se quejaron por fallas registradas en las tarjetas interlíneas que impiden su lectura en las máquinas expendedoras de boletos. "Ya tuve varios problemas, por más que las cuido para que no se rompan ni se marquen, los choferes me dijeron que las lectoras indican que están dañadas y de esa manera no me sirven para sacar el boleto", señaló Jaqueline Molina, pasajera regular de las líneas 273 y 275.

En el puesto de venta de tarjetas interlíneas ubicado en diagonal 80 entre 1 y 2 se indicó que se vende un promedio de 400 tarjetas por día y que en general no se registran quejas de los usuarios. Sin embargo, a pocos metros de ese lugar, en un quiosco de revistas cercano a la Estación de Trenes, la opinión es otra: "La gente reclama mucho porque las máquinas de los micros no las leen, llegan a discutir con los choferes, pero al fin de cuentas no pueden viajar", contó el empleado de ese lugar.

De igual manera se pronunció un quiosquero de la zona de 7 y 32: "Es un hecho que muchas tarjetas vienen falladas, es un problema que se ve con mucha frecuencia y los pasajeros se quejan porque tienen que ir a cambiarlas a la Central Operadora de Interlíneas, que está en diagonal 74 y 48", indicó.

Cansada de tener contratiempos, Jaqueline Molina pidió que se controle el sistema para evitar inconvenientes como los que ella sufrió en 2 oportunidades: "Uno ve la tarjeta sana, pero puede tener pequeñas marcas que impiden sacar el boleto. Hace unos días tomé sin problemas el micro 273 hasta plaza Moreno y cuando quise subir al 275, pese a que estaba nueva me dijeron que no me servía y que fuera a cambiarla; pero si hago eso pierdo 3 horas de trabajo".

La pérdida de tiempo no es una cuestión menor para los usuarios del sistema público de transporte porque en el único lugar en el que le pueden resolver el problema es en la dependencia comunal ubicada en diagonal 74 y 48, donde también funciona el Juzgado de Faltas. "Cuando surge algún inconveniente, es preferible perder lo que te quede en la tarjeta a tener que hacer cola durante varias horas", expresó Gustavo Martín, vecino de la zona de parque San Martín.

POCOS PUESTOS DE VENTA

Muchos puestos de diarios y revistas que en algún momento vendieron las tarjetas interlíneas, en los últimos tiempos dejaron de hacerlo por el margen de ganancia que les queda, al que calificaron como escaso. "Se dejó de vender porque es algo así como el cigarrillo de los quioscos, no deja ningún beneficio, no conviene", señaló Pablo, empleado de un puesto de la zona de plaza Olazábal.

Con un argumento similar, la empleada de un quiosco de golosinas de 7 y 51 contó que en ese lugar también dejaron de comercializarse las tarjetas interlínas. "Dan poca ganancia y a veces ocasionan problemas porque muchos se quejan de que vienen falladas", dijo la mujer.

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