Propietarios de pubs, restaurantes y boliches, entre otros lugares de reuniones públicas, aseguran que los límites establecidos en decibeles para que un sonido sea considerado "molesto" no responde a la realidad.
Para Patricia Lucero "hay contradicciones que las reglas generan en la evaluación de los fenómenos cuando no se ajustan a la realidad. Un ejemplo de ello es el tema de la sonorización y las ordenanzas que establecen y regulan las medidas, métodos y procedimientos de medición".
"La ordenanza 1327/07 establece, entre otras cosas, una escala que comienza de 0 a 10 decibeles, considerado el umbral auditivo en el que es posible por ejemplo ubicar el ruido de la respiración. En un nivel suave de 50 decibeles se considera el ambiente de una biblioteca" detalló Lucero, que junto a su esposo Oscar Retamozo tiene un local en 25 de Mayo al 200 donde difunden música.
Una charla suma 60 decibeles
Agregó que "en los niveles medios calificados como confortables, de unos 60 decibeles, transcurre una charla entre dos personas. Imagínense un lugar donde la gente va a comer o a tomar algo para charlar, se debe multiplicar por la cantidad de personas charlando, y estaríamos por encima del límite, que es de 70".
"Recién desde los 90 decibeles se considera un nivel molesto y se lo ilustra con el ruido del tráfico vehicular. Pero vale aclarar que debe molestar a un tercero para que sea considerado como una infracción, porque si todos los que están dentro de un bar no se quejan, y de afuera no se escucha nada porque hay doble vidriado, no tiene sentido la sanción", dijeron y se quejaron por las reiteradas multas y hasta clausuras.
"Sobre la base de esa ordenanza, la 1327/07 y otra, la 436/97, que trata los espectáculos públicos, se establecen niveles sonoros internos para bares y confiterías. Para los bares tanto comunes como con espectáculos y pista de baile se ha fijado un valor máximo de 70 decibeles. Para las confiterías bailables el máximo es 85 decibeles.
Según Lucero, "dichos valores, según reiteradamente lo manifiestan los funcionarios del Edecom, el órgano que controla su cumplimiento, son bajos. Porque un espectáculo musical supera el nivel de una charla normal o el ruido de una aspiradora según la norma 1327/07".
Recordaron que "una noche nos fueron a medir adentro, sin que mediara una denuncia de vecinos o queja de algún cliente. Deben hacer tres mediciones en distintos lugares del salón, con un intervalo de 15 minutos, y hacer un promedio. Pero lo hicieron cerca de los parlantes, sin respetar el intervalo y tomando la medición más alta, sin sacar el promedio".
"Mucho más lo excede un local bailable. Ningún bar común con personas hablando y música ambiente, o con espectáculo musical o música para bailar o confitería bailable, puede cumplir con dichos valores estando en plena actividad".
Paradójicamente, "tampoco lo puede cumplir la misma Municipalidad con los espectáculos de las salas oficiales y menos aún en los que organiza al aire libre. Ejemplo de ello son los que toman por escenario la escalinata del Palacio Municipal y utilizan potentes equipos de sonido que se escuchan fácilmente hasta 4 cuadras a la redonda.
Los actos proselitistas de los distintos partidos en la última campaña en clubes y al aire libre son también ejemplos claros".
Según Lucero y Retamozo "los funcionarios de Edecom culpan de esta situación al Concejo Deliberante y aplican la normativa y generan multas aún conociendo esta realidad y los consecuentes daños económicos pues se cobran multas de 3.800 pesos".
"Nosotros sabemos que no es así pero ustedes tienen que quejarse en el Concejo Deliberante. Nosotros no podemos hacer nada", es la respuesta habitual del Edecom.
"Es cierto, la culpa es nuestra pero son ellos, los del oficialismo, los que no quieren cambiar los valores"- responden ante los reclamos los concejales de la oposición.
Vasos de plástico
Otro tema que ha generado malestar entre los bolicheros y locales de comidas o bares es el de los vasos plásticos. Según explican, en febrero de este año se estableció que no se podían utilizar más envases de vidrio para que el público beba. Los concejales dijeron que esto era sólo en caso de los recitales pero no en los lugares que disponían de mesas.
No obstante, como esto no está especificado por escrito muchos cambiaron los envases porque el Edecom los exige, como ocurrió el fin de semana en La Proa, que fue clausurada por los vasos, el ruido molesto y la capacidad excedida de público.
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